Thursday, September 3, 2009

DE LAS CANDILEJAS A LA GRAN PANTALLA: TENNESSEE WILLIAM

Nueva York, junto con Londres, son las dos ciudades del mundo donde se han cocinado la mayoría de las obras de teatro más importantes del pasado siglo XX. Broadway, en especial, ha sido el lugar mítico que todo autor o actor ha soñado para escaparate de su obra o para formar parte de esos privilegiados que brillan tanto en las tablas como en las pantallas.

Hoy abro un estudio, que me parece interesante, sobre autores de teatro que se han llevado admirablemente bien con su segunda esposa artística, es decir, el cine. Uno de estos bígamos artísticos es sin lugar a dudas Tennessee Williams.

Por su propio carácter Tennessee desde muy joven coqueteó con el cine y su entorno. Antes de escribir su primera obra de éxito "The Glass Menagerie" vivía su "dolce vita" juvenil en Venice-Hollywood.
La obra se estrenó el año 1944 en Chicago, pero a favor de lo que digo al principio, "El Zoo" fue escrito por el joven autor pensando en un guión para la MGM. Afortunadamente el éxito de la obra teatral creo que fue decisiva para que varias de las las obras posteriores del chico del Sur fueran tanto un boon en las tablas, como celebrados estrenos cinematográficos.
La llamada del cine no se hizo esperar y hubo un Zoo cinematográfico en 1950. Esta versión, fue dirigida por Irving Rapper. Este director, casi desconocido, tuvo la valentía, en 1956 (uno de aquellos "años de ratas") de contratar al "maldito" Dalton Trumbo para que escribiera el guión de su película "The Brave One", con la que el escritor ganó un oscar, obviamente bajo seudónimo.
La película "El Zoo de Cristal" no fue muy bien recibida a pesar de que los papeles principales recaían en figuras muy sólidas del cine tales como Jane Wyman, Kirk Douglas, Gertrude Lawrence o Arthur Kennedy.
Tampoco recogió buenas críticas, ni buena acogida la versión de "Paul Newman directed", que contaba con la colaboración de su esposa Joanne Woodward, John Malkovich, Karen Allen y James Naughton
Probablemente quienes hayan leido la pieza y conozcan un poco la obra teatral de Tennessee William comprenderán la dificultad de este drama para ser llevado al cine. Es la obra de ficcción donde el autor vuelca más elementos autobiográficos. Casi todos los personajes tienen un paralelismo más que sospechoso con sus familiares reales. Incluso alguien ha señalado que el carácter de Laura es igualmente una proyección del propio Tennessee.
Es curioso que este primer y gran éxito teatral no tuviera paralelo en el cine. El autor decía lo siguiente tras el rotundo beneplacito de Chicago: "Tras el éxito del Zoo experimenté una profunda depresión, probablemente debida a mi convencimiento de que aquello no podía continuar, de que se vendría abajo". Era simple paranoia de Tennessee, que siempre fue propenso al victimismo y a la histeria.

Ni él mismo se esperaba el espectacular éxito del Tranvía. Mucho se ha hablado de esta obra. Yo mismo escribí un post sobre el estreno teatral y otros muchos amigos han escrito sobre la película, así que solo incluyo el poster. Me ha llamado la atención un comentario del propio Tennessee en el que curiosamente nombra al torero Antonio Ordoñez con motivo del estreno teatral de el Tranvía: "Kazan y yo estábamos de pie en el vestíbulo del teatro de Filadelfia antes de que se levantase el telón y el público se agolpaba como aficionados que acuden a ver en la plaza al gran Ordoñez. Kazan me sonrió y dijo: "Esto huele a éxito"". Curioso comentario ¿cierto?
Con "La Rosa Tatuada" Tennessee se marcó otro puntazo en Hollywood a pesar de que Irene M.Selznich rechazó la pieza para el teatro porque, según ella, su argumento era más propio para una ópera. Cuando en 1955 Daniel Mann la dirigió para la Paramount, William dijo que la Magnani hizo una Serafina soberbia. El autor era un gran amigo de la actriz de quien decía: "Miraba de lleno a los ojos de cualquier persona que tuviese delante, y jamás, en todos los años esplendorosos que duró nuestra cara amistad, oí una palabra falsa de sus labios".
Serafina es el estereotipo de la mujer del sur de Italia, fogosa, pasional, pero que debido a las convenciones de esa sociedad, sus sentimientos están totalmente reprimidos. Cuando su marido muere comienza a vivir su viudez de la misma forma que las enlutadas matronas de su pais de origen. Renuncia, a pesar de su espléndida madurez, a una futura felicidad con otro hombre.
La película fue aclamada y consiguió varios oscars, entre ellos el concedido a la mejor actriz. Anna realmente se lo merecía.



No fue la única aparición de la Magnani en una película basada en un texto de Tennessee Williams. En 1959 el notable director Sidney Lumet dirige "The Fugitive Kind" (titulada en España "Piel de Serpiente") con un espectacular reparto: Marlon Brando, Joanne Woodward, Anna Magnani y Maureen Stepleton. Pero en muchas ocasiones las grandes espectativas producen grandes desilusiones y creo que hoy nadie tiene ganas, ni el film lo merece, de molestarse en reivindicarlo. El tema, con todos los adornos y neuras del dramaturgo, se deshace en largos monólogos y los actores nunca lograron la química necesaria para salvar el texto. La Magnani, tras esta película salió furiosa de EEUU lanzando pestes contra el divismo de Brando

"Baby Doll" fue la siguiente adaptación tennessiana (ojo al cartel de procedencia sudamericana). Kazan volvió a colaborar con el autor. Al igual que con el Tranvia, Baby Doll transcurre en el ambiente caliente, sensual y decadente del profundo Sur de EEUU.
Archie Lee Meighan (Karl Malden) y su niña esposa viven una absurda represión por culpa de una promesa aún más absurda.
La película tuvo una propaganda extra, el propio Kazan lo cuenta en sus memorias: "Fue necesaria la intervención del cardenal Spellman para que se hiciera famosa. El viejo idiota volvió de Corea, donde había estado diciendo misa a los muchachos en navidad, se subió al púlpito de la catedral de San Patricio para hablar de sus experiencias y de lo sacrificados que eran nuestros soldados y luego dijo literalmente: "¿Qué me encontré al llegar a casa? ¡Baby Doll.- Y continuó- "Me angustiaba la noticia de que Baby Doll fuese a exhibirse en los cines de todo el pais. El repugnante tema de esta película es un deleznable desafío contra todas las leyes de la naturaleza"....Prohibió que los católicos fueran a verla si no querían incurrir en pecado. Dijo que era el deber patriótico de todos- sí, dijo patriótico- boicotear la película".

Esta película fue la apoteosis de Tenneesse con Hollywood. También se ha escrito y se ha dicho prácticamente todo sobre ella. Pero intercalo solo una confesión del propio escritor, nada modesta, en la que da su propia crítica de "La Gata": "De mis piezas, es la más próxima de ser a un tiempo una obra de arte y una muestra de oficio. En mi opinión, no sólo está muy bien montada, sino que todos sus personajes resultan divertidos, verosímiles y conmovedores. Y también responde al honorable canon aristotélico según el cual una tragedia debe ofrecer unidad de tiempo y espacio y, con eso, consistencia argumental".



También he leìdo posts muy bien escritos y documentados sobre esta otra obra de William, llevada magníficamente a la pantalla por uno de los más prestigiosos directores de Hollywood, Joseph L. Mankiewicz.
El autor nos devuelve la atmósfera pesada y opresiva de New Orleans. Violet Venable (Katherine Hepburn) quiere lobotomizar a su sobrina Cathy Holly (Liz Taylor), pero el doctor Cukrowicz (Monty Clift), decide, a pesar de la cantidad de dinero que aportará Violet al Hospital, investigar por su cuenta en el pasado de Cathy y averiguar cómo murió y qué le ocurrió a su primo , e hijo de Violet, Sebastian.
Tennessee hizo un comentario sobre la adaptación cinematográfica de esta obra con el que no estoy en absoluto de acuerdo. Cuando el productor Sam Spiegel le preguntó cuanto quería por los derechos, el autor le dijo que cincuenta de los grandes y el veinte por ciento de los beneficios: "Los beneficios resultaron tan buenos como mala la película"
"Dulce pájaro de juventud", fue llevada al cine por Richard Brook, el mismo que adaptó "La gata sobre el tejado de zinc caliente". A pesar de lo atractivo del tema y contar con tres fenomenales actores como : Paul Newman, Geraldine Page y Ed Begley (que consiguió el oscar al mejor secundario) la película no logra maravillar. Quizá hay demasiados estereotipos, la estrella en decadencia, el gigoló aventurero que intenta medrar para conseguir un papel estelar, una familia desestructurada donde medra la hipocresía y el engaño para conseguir el poder......en definitiva mucha tinta negra cargada innecesariamente.
"La noche de la iguana" fue la última de las obras teatrales de Tennessee llevadas a la gran pantalla. En mi opinión es (juntamente con el Tranvía) la mejor adaptación de una obra del dramaturgo para la gran pantalla. Naturalmente contribuye a ello la dirección del gran Huston y la ayuda de un puñado de grandes intérpretes, todos ellos perfectos.
El director logra plasmar todos los miedos, los fracasos las excentricidades y las represiones de todos estos títeres que convergen en una playa mexicana. Burton está genial en su papel de antiguo clérigo, que tras pasar una temporada en el manicomio y perder todas sus creencias religiosas se ve obligado a ejercer de guía turistico (una forma de pastor laico). Ava Gardner está inolvidable, en la escena del baño de luna derrama una fiebre sensual como en sus mejores tiempos. Deborah Kerr, rígida y hermetica, es el contrapunto a la vitalidad abierta y libre de la Gardner. Sue Lyon, la jovencita que escandalizó con "Lolita" de Kubrick, se limita a estirar el personaje.


El maridaje de Tennessee con el cine terminó con la adaptación de su novela corta titulada "La primavera romana de la señora Stone". Este film fue un verdadero fracaso en todos los sentidos, menos para Warren Beatty que se convirtió en un valor en alza. Vivien Leigh, desvió muchísimo el "tranvía"y José Quintero, un prestigioso director de teatro panameño resultó ser un director de cine desastroso, de hecho esta fue la única película que dirigió.

El autor Tennessee William escribió muchísimo más para las tablas, pero la muestra que acabo de comentar fue lo que se convirtió en celuloide. Creo que no me he dejado nada en el tintero, (excepto las versiones de las versiones originales) pero si así fuese que alguien me rectifique.

Monday, August 31, 2009

CARTELES PARA LA DESPEDIDA DE AGOSTO

La ciudad(Metrópolis es tan maja que no me he resistido a ponerla para ilustrar mi entrada) vuelve a recuperar su ritmo. Pocos son los privilegiados que aún continúan en vacaciones. Todos sentimos que un verano, tal vez vivido intensamente, ha finalizado. Los que más, retornamos al trabajo con el agobio de su ceremonia rutinaria. Volvemos a ver a los amigos, que también han cambiado algo. El paréntesis se ha terminado....Es así, así fué siempre, y así será.


Esta coleccion os va a sorprender, si no la conoceis. Se trata de la propaganda, pintada a mano de un cineclub (de los de hace veinte años, y de los que nadie se acuerda) ubicado en Ghana. El estilo de los artistas es absolutamente naïf, y lo raro es que todos los carteles son de pelis violentas o de terror, incluída una de James Bond cuya muestra es la siguiente.

Es genial. Nada de actores, nada de productora....solo "lovers teshie club", me imagino que será el nombre del famoso video club, que por supuesto solo tiene productos VHS.

¿Os imaginais si el pobre Arnaldo viese esta maravillosa reproducción de "Terminator Dos". Me asalta una duda que espero me resolvais con vuestras agudas respuestas ¿Qué diablos pinta ese corazoncito en la O del título? ¿Y las facciones suavizadas del mozo?....Digo yo.
Tremendo, ¿verdad?....pero me da a mi que se han confundido con los masacradores de Texas. Lo digo por lo de la sierra mecánica, pero no me hagais caso porque este "Postergeis Dos" no lo he visto.

Y puestos a terror, terror, pues vamos a ver a los canívales en su propia salsa...¡dios nos libre que sea la nuestra!. Aunque a decir verdad, los hombres están a lo suyo, como muy naturales y tal. Al fin y al cabo se trata de su almuerzo. Tampoco hay para tanto.


Qué me dicen del pobre chucho. Con lo que a mí me gustan los perrillos y lo mansito que parece este, desde luego el calificativo de "The killer dog" no le va en absoluto.


Bueno qué me dicen de la enana. El artista derramó todos su terrorífico talento sobre la Dolly.


Y finalmente, ya en otra onda artística el cartel de una peli, que ya ilustré con otro poster de gran calidad, "Cuentos de Terror" del maestro Corman. Ni me imagino lo que hubieran pintado los del video club de Ghana.
En fin, pónganse ustedes las pilas, y vamos a enfilar una nueva temporada cinéfila. Comentemos el cine que nos fascina, contemos las curiosidades y anécdotas que todos queríamos saber y pongamos una nota de humor y de optimismo siempre que haya ocasión para ello.

Thursday, August 27, 2009

CUARTETO PARA CUERDA EN DO MENOR


El cuarteto para cuerda en do menor de Schubert es también conocido como "La muerte y la doncella", que a su vez está basado en un lied titulado de la misma forma y escrito por el propio músico. Su traducción del alemán sería más o menos así:

LA DONCELLA
¡No vengas a por mí!¡Oh, no vengas a mí!
Vete, fiero esqueleto
Aun sigo siendo joven, ¡vete, te digo!
No me toques.

LA MUERTE
Dame tu mano, hermosa y tierna joven,
Soy un amigo y no vengo a castigarte
Vamos a gozar juntos porque no soy tan fiero.
Podrás dormir dulcemente sobre mi hombro.

La música de este lied y su trasposición a cuarteto de cuerda sirvieron de inspiración al escritor chileno-americano Vladimiro Ariel Dorfman para escribir su notable pieza de teatro "La muerte y la doncella". El escritor, que había formado parte del Gobierno de Salvador Allende, tuvo que partir hacia el exilio. Tras tener noticias de toda la represión sangrienta del miserable general Pinochet, Ariel finaliza en 1990 su obra teatral, que estrena en el Royal Court Theatre de Londres. Debido al éxito clamoroso el montaje se traslada al West End y de ahí a Broadway en 1992 con Glenn Close como protagonista.
Ocurría un hecho curioso en Nueva York. La escena en la que Paulina Escobar ejecuta su venganza inmovilizando al Doctor Miranda tras tumbarle de un porrazo, todo el público se solidarizaba con la heroína y se ponía fervorosamente en pie aplaudiendo.

Cuando Ariel Dorfman supo que su obra iba a ser llevada al cine y que su director iba a ser Roman Polanski no tuvo reparo alguno en declarar que estaba satisfecho y que sabía que Polanski iba a hacer una extraordinaria versión cinematográfica.
El guión comenzó a gestionarlo el propio Dorfman, con las sugerencias de Polanski. Más tarde se unió Rafael Yglesias. Dorfman le sugirió a Polanski que cambiase el final, a lo que el director accedió. Me abstengo de comentar este cambio por si alguien no ha visto esta pelicula, que disfrute de esa bella escena.

La acción arranca en una casa de aspecto siniestro situada al borde un acantilado (creo no estar equivocado en que estos exteriores se rodaron en algún lugar de la costa española). Gerardo (Stuart Wilson) el marido de Paulina(Sigourney Weaver) llega a la casa con el aparentemente bondadoso doctor Miranda (Ben Kingsley) al que se le ha averiado su coche. Como se ha desatado una gran tormenta Gerardo le ofrece refugio, pero cuando desde la estancia contigua Paulina oye la voz del doctor tiene el convencimiento de que Miranda es el hombre que quince años atrás le dió tortura con electrodos y la violó repetidas veces. Pero, ¿está Paulina en lo cierto?

Polanski fue muy fiel a la obra original y prescindió muy inteligentemente de los flasback a los que el relato era proclive. El polaco, como siempre, muestra una seguridad y un pulso admirable a todo lo largo del rodaje culminando en la escena final de la sala de conciertos. No tengo reparo alguno en afirmar que solo un director europeo es capaz de tener la sensibilidad especial para filmar una pieza siguiendo la estructura de una partitura musical, que en este caso concreto es naturalmente el cuarteto de Schubert.

La película se estrenó en diciembre de 1994. No fue un crack en taquilla pero dió sus ganancias a los productores. Tanto público como crítica reprochó al director su casi completa fidelidad a la obra original. Tampoco quiso desmadrar (cosa a la que se prestaba) al personaje de Paulina, que en el film está mucho más contenido. La Weaver hizo una magnífica Paulina, aunque en ocasiones nos da la sensación de estar viendo a la teniente Ripley, cosa por otra parte lógica porque el doctor Miranda puede que no sea demasiado humano.






Al margen de lo cinematográfico y dado que la pieza en la que se basa esta película es del escritor Ariel Dorfmann doy algunos datos de su obra, bastante extensa, y por desgracia casi desconocida en España.
Ariel es un escritor muy comprometido que ha sido profesor de literatura iberoamericana en universidades como la de Chile, Amsterdan, La Sorbonne, Y Maryland. Sus obras de ensayo son un alegato lúcido en contra de la opresión y teoriza sobre la dependencia de los pueblos, el subdesarrollo y las revoluciones.



Es interesantísimo su ensayo, concebido como un manual de descolonización, "Para leer al Pato Donald" en el que deconstruye la ideología imperialista de los EEUU. Otro ensayo tremendo es "Reader's nuestro que estás en la tierra", en el que estudia las conexiones entre la cultura popular y las ideologías.
Muchos de nosotros hemos podido leer a este hombre en varias de sus colaboraciones en el periódico "El Pais" y desgraciadamente hay que acudir a Amazon para conseguir alguno de sus libros (en inglés y en español).
Junto con su hijo Rodrigo y Joaquín ha llevado a cabo varios proyectos fílmicos, incluida la adaptación de su novela "La terapia de Blake".
Actualmente es miembro de L'Académie Universelle des Cultures, en París y de American Academy of Arts and Sciences.

Wednesday, August 26, 2009

A LA BUSQUEDA DEL FARAON

En 1964, Polonia decide echar la casa por la ventana cinematográfica y se embarca en el proyecto más caro, ambicioso , elaborado y probablemente, para la fecha, también el más caro de toda la industria europea: "Faraón". Para hacernos una idea aproximada si se hubiese rodado en Hollywood esta película hubiera costado más de quince millones de dólares, lo cual era una cifra más que respetable. Diez años antes "Los Diez Mandamientos" costó 13 millones. Esta espectacular y gigantesca producción rodada en 70 mm. fue encomendada al prestigioso director Jerzy Kawalerowicz, que ya tenía una gran reputación con la buena acogida que tuvo su anterior film: "Madre Juana de los Angeles".

"Faraón" comienza a fraguarse en 1961, cuando Kawalerowicz baraja la idea de de hacer un film dividido en dos partes: "Faraón" y "Muerte de un faraón", idea basada en la clásica novela polaca de Boleslaw Prus. El director escribe el guión con la colaboración de Tedeusz Konwicki y con el vistobueno del gobierno busca localizaciones en Uzbekistan y Egipto .Todas las instalaciones de los estudios Lodz de Polonia se ponen a la disposición del director.

Dos mil soldados se pusieron a las òrdenes de Kawalerowicz, durante cinco mes, en el desierto de Kisil Kim. El director quería autenticidad en todo lo que aparecería en el film y para ello se usaron con indudablemente acierto las pirámides de Giza, las ruinas del tempo de Amòn, el templo de Karnak y la puerta de los reyes, cerca de Luxor. También se utilizaron tres egiptólogos para verificar la exactitud de cada una de las escenas en relación con la historia del antiguo Egipto.

Para aquellos curiosos de las cifras hay que decir que se usaron 2000 metros cúbicos de madera de construcción procedente de los bosques siberianos, transportados a través de dos mil cuatro cientos kilometros hasta el set de rodaje. Se repartieron entre los extras 6.000 uniformes, 700 arcos complementados con 1300 flechas, 4oo catapultas con 2.000 piedras para lanzar y etc etc..para no cansar. Los extras consumían diariamente 10.000 botellas de bebidas varias, obviamente ninguna alcohólica.....of course estaban en el desierto los pobres, obligados por el gobierno soviético, porque ellos no tenían la compensación económica que Hollywood pagaba a sus extras.

"Faraon" se estrenó el mismo año que "Alfie", "Un Hombre para la eternidad", "Quien teme a Virginia Woolf?", "Blow Up"....y compitió a la categoría de mejor película extranjera con : "Los amores de una rubia"-Milos Forman; "La Batalla de Argel"-Gillo Pontecorvo; "Un hombre y una mujer"-Claude Lelouch y "Tres"-Alexander Petrovich. El oscar se lo llevó Claude Lelouch. En mi particular opinión se lo hubiera debido llevar "Faraón" o "La Batalla de ARgel", pero ya se sabe lo que son los premios.

La película lastró desde el mismo día de su estreno dos puntos fundamentales. La duración era excesiva, nada menos que tres horas. El segundo la minuciosidad y el rigor de la historia en detrimento de una acción màs leve y entretenida. El público de entonces no estaba para ejercicios cinematográficos cultos, demandaba historias, mientras más entretenidas mejor.....bueno eso ocurre hoy, para qué engañarnos.

Si analizamos bajo el punto de vista actual el film de Kawalerowicz, nos encontramos con una perfecta y bien sincronizada pìeza cinematográfica que se aleja de las delirantes fantasías filmadas por Hollywood, como por ejemplo "Cleopatra" (cualquiera de ellas), "Los Diez Mandamientos" o "Tierra de Faraones". En "Faraón" vemos autenticidad por todas partes y la reconstrucción del período no ha sido igualada hasta la fecha. Nunca tenemos la sensación de que los personajes están actuando. Tanto el vestuario como la decoración son absolutamente perfectos.
El verdadero problema, en mi opinión, es que el director estaba absolutamente mediatizado por las condiciones políticas de la época y del regimen prosoviético de Polonia y margina los sentimientos humanos de los personajes en favor de los temas sociales y las pasiones políticas. Naturalmente esto no nubla el perfecto hacer directivo del polaco y la absoluta belleza de las imágenes.

El tema de la película se centra en el enfrentamiento entre el joven faraón Ramsés XIII y el poder de la clase sacerdotal. Toda la trama es endiabladamente compleja y se necesita una capacidad de concentración más allá de la que se presta a cualquier film histórico. Hay demasiadas ramificaciones e intrigas que pueden escaparse al espectador poco avisado.



Faraón es un film que todo cinéfilo debe de ver. Al día de hoy y gracias a las excelentes copias en DVD se puede gozar en la intimidad del hogar con toda tranquilidad y concentración. A esta película le ha pasado igual que a la civilización egipcia, el tiempo le ha devuelto su explendor originario.

Kawalerowicz es un más que interesante director que no ha gozado de la popularidad que han obtenido otros colegas contemporáneos de otros paises. Naturalmente su problema siempre fue el gobierno soviético y la censura que esta desdichada forma política aplicaba a la gente de talento. Kawalerowicz consiguió sortear muchas de las presiones, pero tuvo que filmar mucha basura propagandística, pero en su carrera, aparte de "Faraón" está la maravillosa "Madre Juana de los Angeles", entre otras. Esto sin olvidar el apoyo que ofreció a muchos cineastas jóvenes como Andrzej Wajda o Tadeusz Konwicki.

Monday, August 24, 2009

TEJEMANEJES CON EL DEMONIO


El 20 de Enero de 1968 fue un día memorable para toda la gente guapa de Londres. Todo el Swinging London habia convocado a la marea de los "vulgares" que como plaga de langosta se desplegaron por toda Chelsea para recoger los resplandores que despedían dos de las figuras más populares del espectáculo de aquel entonces: Sharon Tate y Roman Polanski.
Los miles de afectados por las huelgas, aquellos londonitas que solo veían una triste televisión en blanco y negro, alquilada obviamente, ponían los ojos en blanco ante aquellos coches psicodèlicos y veían pasar a los "millonarios ocasionales" bien vestidos, jóvenes y hermosos que engullían toda clase de ácidos para ver aun más en tecnicolor sus afortunadas vidas.

La historia del total encumbramiento de Polanski y el principio de su tragedia personal comenzaba ese mismo año. Año en el que se hizo cargo de la más famosa de sus película "Rosemary's Baby".

El director polaco, quería tomarse unas vacaciones tras el exitoso estreno de "El baile de los vampiros" cuando el director general de producción de la Paramount, Robert Evans, le llamó para que leyera un libro que acababa de publicarse y que tal vez merecía la pena.
La otrora famosa Paramount Pictures no se encontraba precisamente en el mejor momento de su mítica existencia. Por aquel entonces y en manos de un magnate del petróleo, que apenas sabía lo que era una película, se encontraba al borde de la quiebra y en uno de los últimos puestos entre los nueve estudios más importantes de Hollywood.

Cuando Evans leyó el libro de Ira Levin pensó que él único que podría llevarlo a buen término sería el "pequeño polaco". Naturalmente Polanski se sintió fascinado por una historia en la que el "diablo se folla a una chica", y aceptó inmediatamente el reto.
En principio se fijó un presupuesto de 1.9 millones de dólares de los cuales 150.000 serían para el polaco. Este, con el libro en la mano se trasladó a su casa de Londres donde con la ayuda de una secretaria que escribía a máquina completó un guión de cerca de trescientas páginas.

Todos sabemos de qué va la historia de "La semilla del diablo". Una chica joven y frágil (en la novela es todo lo contrario) se instala en su nuevo piso en el edificio Bramford (el Dakota Building) de Nueva York junto con su marido, actor del off -broadway, que aspira a un papel protagonista en las tablas de un céntrico teatro. Rosemary ( Mia Farrow) y Guy (John Cassavettes) forman una pareja joven y feliz que incluso entra dentro de sus planes tener un hijo.
Ese principio optimista se oscurece muy pronto. En la vida de la pareja aparecen unos extraños vecinos, de edad mediana, que se interesan vivamente por la carrera de Guy, quien debido a la repentina ceguera de un actor rival consigue el ansiado papel de su vida. Por las noches se oyen extraños rezos desasosegantes y una de las vecinas se suicida precipitándose por la ventana.
Despues de una pesadilla Rosemary comienza a sentir que algo late dentro de su vientre. Entra en escena un médico, el doctor Sapirstein, recomendado por los vecinos. Este demoníaco personaje envuelve a Rosemary con sus extraños consejos y cuando ella da a luz, este mismo doctor le dice a la atribulada madre que el niño ha muerto en el parto.
Cuando en la escena final Rosemary logra entrar en el conciliabulo de brujos descubre la cuna negra de su hijo. Se acerca a ella y cuando ve a la criatura se tapa la boca con las manos para ahogar un grito.

A finales de 1967 Polanski se instaló en Santa Mónica y buscó a los actores adecuados. Para Rosemary se barajaron los nombres de Jane Fonda, Patty Duke (El milagro de Anna Sullivan) y Goldie Hawn. Sorprendentemente Polanski no seleccionó a su prometida Sharon Tate, que había sido protagonista en "El baile de los vampiros".
Evans le enseñó al director algunos de los capítulos de la serie de televisión "Peyton Place", un culebron basado en la exitosa novela de Grace Metalious y cuya protagonista era la joven Mia Farrow. A Polanski le atrajo el encanto etéreo de la joven y aceptó probarla. No hizo falta mucho para convencer al polaco de que Mia era la Rosemary perfecta.

Para el personaje de Guy se presentaron Jack Nicholson, Warren Beatty y Robert Redford. Está claro que estos dos últimos eran demasiado bonitos para el papel. Tal vez Nicholson con su expresión característica hubiera sido un buen Guy, pero el papel se lo llevó John Cassavettes que consiguió transmitir al personaje un aire satánico perfecto.


Polanski no solía comunicar bien con Cassavetes, que tambien dirigía. Las películas de éste no tenían gran éxito popular, pero era muy valoradas por los críticos y por una determinada élite de público que gozaba de la pareja Cassavetes Gena Rowland en película tales como "Una mujer bajo influencia", "Gloria" o "Sombras".

Pero el gran protagonista de la película es el edificio Dakota de Nueva York, ubicado en la esquina de la calle 72 W con Central Park. Naturalmente su sombrío y siniestro interior fue recreado minuciosamente en un plató de Los Angeles.

Polanski se volcó en el rodaje. Parecía un duendecillo exigente que era capaz de interpretar todos y cada uno de los papeles de los personajes para exigir de ellos todo lo mejor. Era obsesivo con las tomas, que repetía una y otra vez. Rodando exteriores en Nueva York, en una escena en la que Mia Farrow con aspecto de mujer embarazada busca desesperadamente un teléfono huyendo del diabólico doctor que la atiende, tenía que cruzar una calle, muy transitada por los coches. Polanski le dijo que cruzara sin esperar a que el semáforo se pusiese en verde. La actriz le contestó aterrada que no podía hacer tal cosa, pero el "cabroncete" de Polanski le contestó que no se preocupara, que nadie sería capaz de atropellar a una mujer embarazada. Los que no estábamos allí no sabemos si Mía Farrow le hizo caso al director.

La película se disparó un poco sobre el presupuesto inicial, pero las ganancias se multiplicaron astronómicamente, porque de los dos millones trescientos mil dólares que fue el costo final los resultados alcanzaron a los casi ciento veinte millones.

El estreno de "Rosemary's Baby" tuvo lugar el día 12 de Junio de 1968. Las colas para adquirir las entradas eran kilomètricas tanto en Londres como en Los Angeles o Nueva York. El eslogan de la publicidad era absolutamente ingenioso: "!Recen por el hijo de Rosemary!".
La atmósfera política de América estaba turbia y revuelta. Solo cinco días antes el senador Robert Kennedy habçia caído abatido por las balas de Sirhan y las protestas por la guerra de Vietnam se extendía como una mancha de aceite por todo el pais. Pero la peor nube negra aun no había asomado al horizonte del director polaco. Sería en agosto del año siguiente cuando la matanza de Cielo Drive marcaría para siempre la vida de Roman Polanski.

Thursday, August 20, 2009

DE LA VIDA, DEL TIEMPO QUE PASA Y DE MUCHAS COSAS MAS






Aviso a los amables lectores que pasen por esta página que hoy no voy a escribir sobre cine, al menos de forma directa. Me apetece contaros una historia. Ya se que a veces pecamos de plastas con este tipo de cosas pero ¡al cuerno!, escribiré el cuento y si os place mejor para todos.

Lo cierto es que esta historia ocurrió en realidad hace algunos años. Para más señas comenzó en un lugar muy concreto de Londres cercano a la estación de Paddington. Allí en Spring St. existía un pequeño restaurante donde un buen amigo trabajaba de camarero. Yo andaba superando un grave bache vital, y había conseguido un empleo más que aceptable en el Hotel Paddington British Railways. Cuando acababa mi faena a las cuatro de la tarde solía pasarme por el establecimiento de mi amigo. Sobre esa hora él también acababa la faena y solíamos sentarnos y cambiar impresiones mientras nos deleitábamos con una de las mejores aple pie de Londres, y alguna birrita.

Un día este amigo me propuso acompañarle al Albert y Victoria Museum, porque había venido su hermana de Canarias para pasar un mes de vacaciones y como no tenía tiempo de atenderla "la he botado allí" me dijo con sorna.
- No me jodas, Juan, estoy cansado como un perro y lo menos que me apetece ahora es conocer a la pueblerina de tu hermana.
- Venga hombre, aunque sea por los postres que te largo y que no pagas , bien puedes hacerme el favor de entreterla un poco. Todo sea por los amigos ¿o no?

Un poco molesto por el chantaje acompañé a mi amigo. Juan se había comprado un viejo Ford amarillo y al menos me pude repantigar a gusto mientras liaba un canuto. Por aquella fecha yo era muy indolente en mi aspecto exterior y cualquier persona decente se hubiera apartado discretamente de mi lado.








Cuando llegamos al Albert y Victoria yo me quedé alucinado. En la puerta nos esperaba una preciosa muchacha. Su melena negrísima hacía contraste con un vaporoso vestido blanco. Nos sonreía abiertamente al tiempo que agitaba uno de sus brazos en ademán de saludo. Se había descalzado (era un caluroso día de finales de Mayo) y su aspecto natural y desenfadado me dejó descolocado. Lola no era una pueblerina, ni mucho menos, sino una maravillosa criatura que de golpe se pegó a mi corazón de forma irreversible.

Mi amigo Juan quedó totalmente relegado del cuidado de su hermanita vacacional. Yo, muy gustosamente tomé el relevo, para preocupación de él, que me conocía muy bien. Lola y yo iniciamos unas relaciones muy precoces (Bergman tuvo la culpa) y cuando quedaban muy pocos días para que a ella se le cumplieran las vacaciones (aunque le habían dado permiso en inmigración para quedarse tres meses) le comunicamos a su hermano que Lola no volvería a Canarias.
A Juan no pareció gustarle la idea. Su familia era muy conservadora y podría haber un conflicto muy grave. Nos aconsejó que pensáramos en lo que nos metíamos, pero sobre todo a mí me dió una advertencia muy seria. Si comprometía a su hermana y la colocaba en un callejón sin salida lo pagaría muy caro (el aviso me olió a honor siciliano, por aquello de las islas, que yo no conocía).




Afortunadamente, creo que los dioses velaban por nosotros, la familia encajó más o menos bien que su hija hubiera encontrado un novio en Londres, pero no se fiaban de todo lo que les decía su hijo Juan y querían saber sobre el supuesto galán.
Hacia los dos meses Lola y yo formábamos pareja, ubicados en mi parte del flat que Nigel me tenía cedido en Brixton. Y por aquella fecha se recibió una embajada procedente de Ingenio. Era un maestro, profesor de inglés que había venido en viaje de estudios a Londres. La madre de Lola, que conocía al dichoso maestro, le suplicó que por favor recabara información de todo lo que estaba ocurriendo entre su hija y yo.
No podíamos seguir fingiendo porque aquel tipo nos cogió prácticamente infraganti, así que le rogamos que no dijera nada a los padres de Lola. El hombre, muy comprensivo, nos prometió dar solo buenos informes.

Sin preocuparnos de nada ni de nadie Lola y yo vivíamos nuestro romance veraniego con toda la plenitud de la estación. Incluso nos mudamos a un flat propio para los dos, a pesar de las insistencias de Nigel , que no le importaba que siguiéramos viviendo en su casa. Hoy, al cabo de los años, pienso cómo pudieron irnos tan bien las cosas, porque ciertamente estábamos cometiendo una verdadera locura, pero a veces para ser feliz en la vida hay que ser un poco loco.
¡Y decidimos casarnos!. No me pregunteis cómo sólo a los tres meses de habernos conocido surgió esa idea , pero salió bien empitonada. Bien es verdad que yo estaba en la treintena (la edad de la razón, más o menos), pero no había un proyecto claro de futuro. Mi situación en Londres era estable, porque justamente por aquellos días había adquirido el status de "ciudadano británico", pero no estaba para tirar voladores y la situación de Lola rozaba la ilegalidad y estaba pisando sobre cristales.
Decidimos saltarnos todos los obstáculos del mundo y empezar desde cero. Ella rompió con un novio que tenía en Canarias, avisó en su trabajo que no volvería y dejó a su familia de piedra cuando les comunicó nuestra próxima boda.
La primera pregunta que le hizo su madre iba acompañada de un angustioso interrogante: "¿Estás embarazada, hija mía?". No era ese el motivo de nuestra boda, os lo puedo asegurar.

La cuestión era que yo no quería casarme por la iglesia. Sobre ese punto no cabía discusión posible y a fe mía que no la hubo. Lola aceptó sin la más mínima pega. Fijamos la fecha para el día 24 de Agosto, día de mi cumpleaños. Pero como aquel año esa fecha caía en domingo y no abrían los juzgados decidimos que sería el sábado día 23.
Nuestros testigos serían mi buena amiga Yolanda y Juan el hermano de Lola. Nigel y John irían en calidad de comparsas y John haría al mismo tiempo las correspondientes fotos.
El sábado nos levantamos temprano. Lola se vistió con un vestido largo negro que habíamos comprado en una tienda en Kensington por quince libras. Yo le pedí prestado a Nigel un traje blanco. Me quedaba un pelín grande pero me gustaba mucho. Como vivíamos en Vauxhall nos montamos en la guagua que nos llevaba a Taybridge Road, donde nos esperaban los testigos y acompañantes. De allí partimos en un Audi y en el Ford de Juan hacia Wandsworth Town Hall. Yolanda le regaló a Lola un ramo de claveles multicolores.
Cuando llegamos al juzgado, a John se le ocurrió preguntar si teníamos preparados los anillos.
- ¿Qué anillos? -pregunté yo sorprendido.
- Pues los anillos de compromiso, of course. -contestó John
- Yo pensé que esos cacharros se usaban solo en las bodas religiosas. -expliqué yo con ingenuidad.
Todos nos quedamos sin saber qué hacer. Yolanda, que era muy dispuesta para estas ocasiones encontró la solución.
- Venga, los míos valen para la ocasión. Despues ya tendreis ocasión de compraros los vuestros (Conservamos dos anillos de plata muy finitos que nos costaron 50 peniques)
Uno de los anillos era una serpiente entrelazada y el otro era su propio anillo de boda de Yolanda.

Cuando una hora despues el juez mandaba traer los anillos, ceremoniosamente colocados en un cojincito de terciopelo rojo y portados por un ujier ataviado con peluca, el magistrado, sin perder su compostura inglesa no pudo evitar un leve respingo cuando ojeó uno de ellos. Naturalmente el de la serpiente, que dificilmente entró en mi dedo hasta la mitad.


Nuestro festín de boda se celebró en el salón del 14 de Thorpack Rd. y sólo asistieron quince buenos amigos. Ocurrió un pequeño desastre. El hijo de John y Yolanda, el pequeño Jo no tuvo otra ocurrencia que abrir la cámara fotográfica de su padre y velar todas las fotografías de nuestra boda. Sólo se salvaron tres o cuatro de Lola, como esa tan bonita de arriba.

La crónica del evento terminaría aquí.......pero hubo una pequeña continuación.
Los padres y familiares de Lola exigían una boda religiosa, porque una boda civil era papel mojado. Hasta el cura del pueblo de Ingenio bramaba por santificar nuestra unión. Para más inri en la embajada española en Londres nos dijeron que el documento que acreditaba nuestra boda civil era válido para tramitar nuestro libro de familia, pero había una condicion indispensable. Dado que no había ceremonia católica tendríamos que hacer una especie de "adjuración" delante de testigos como que renunciabamos a la fe católica. ¡Increíble!

Tanto Lola como yo decidimos claudicar y hacer una pantomima. Un mes más tarde, el 21 de Septiembre, contraíamos matrimonio, como dios manda, en la iglesia de San Francisco del distrito de Vauxhall. A pesar de que era domingo tenía turno de siete a doce en el hotel. Pedí permiso al cheff para marcharme una hora antes y allí mismo en los vestuarios cambié mi traje de cocinero por el traje de boda y oliendo a fogones me trasladé a la iglesia donde esperaba Lola con los padrinos. Aquí si hubo documento gráfico.


Pero las fotos no sirvieron para que el personal constatara que se había celebrado una boda "legal". El nuevo traje de boda parecía acusar cierto embarazo. Lo cual no era cierto, porque nuestra primera hija nació 20 meses después. No obstante mi suegra no enseñó aquellas fotos a la familia. Aquel domingo no hubo propiamente celebración. Nos fuimos a casa y por la tarde subimos a Picadilly Circus, porque en un cine cercano a la zona proyectaban "El último tango en París".........Veis como al final siempre hablamos de cine. Pues eso.



Este evento, el de nuestra boda civil, celebrada el 23 de Agosto, es la efemérides que celebramos este fin de semana, junto con nuestros dos hijos y los correspondientes arrimados. Seguidamente, solo un día despues será mi cumple. No estoy muy seguro de entrar ahora en la edad de la razón, pero levantare mi copa por todos vosotros, para que sigamos hablando de cine y de la vida durante mucho tiempo.

Tuesday, August 18, 2009

IT WASN'T A WONDERFUL WORLD


Los muchachos de "Mad Men", esa estupenda serie que pronto veremos en su tercera temporada, no tenían traba alguna para promocionar el tabaco. Nada de pavorosas imágenes y de leyendas terribles; muy al contrario, el tabaco era un producto tan placentero y tan sano que el bueno de Ronald Reagan, cuando ni se olía la Casa Blanca, enviaba a sus amigos sendos paquetes de Chesterfield.
Pero la galería que os quiero mostrar (gracias a http://wellmedicated.com) tiene otras joyas impagables.
Naturalmente los doctores no se andaban con chiquitas y recetaban a sus pacientes lo que ellos consumían. Nada de cáncer, nada de otras enfermedades crónicas. Camel era recomendable hasta para conservar un aspecto maravilloso.

No solo era recomendable para la salud, el respetable y heroico doctor lo recomendaba para la moral. Me he machacado las meninges y no logro adivinar a qué moral se referian. Supongo que no se referirían a la moral de los fabricantes.

Pero miren, miren, la cosa tenía bemoles. "Creo que voy a probar uno", ¡joder, vaya con la viejita viciosa¡.....No, no, estos chicos no tenían freno alguno. Pero no solo utilizaban a las abuelitas venerables, no. También se atrevían con los niños.

Miren que cuadro tan encantador. Con razón aquí, el chiquitín, le robó a su padre un par de ideales en su tierna edad. Era el poder de la publicidad y el ejemplo. Si mi padre que es tan churri le da al tabaco es porque tiene que ser algo bueno. Y claro, luego pasaba lo que pasaba.


Bueno, bueno, esto no tiene precio. ¿Os suena el nombre? ¡¡CIGARLET, único y especial para coloured people del profundo Sur!! Y yo me pregunto ¿Los negros no podían fumar Camel o Chesterfield?......Nsoluto!...esos productos eran únicamente para los WASP. Ale negro, tú te fumas un cigarlet y vas que chutas.


Y aquí tenemos al Hombre, con mayúsculas. El gran Duke que llevaba fumando 24 años Camel. Así le fue al pobre. Se lo llevó un càncer de laringe. Lamentable.


Este cartel me pone confuso.¿ Realmente los cartelistas mexicanos están anunciando el tabaco Belmont o subrepticiamente algún tipo de energético masculino?


Decididamente los muchachos "mad" se pintaban solos para pintar la vida en technicolor y conocían más que bien el oficio. No era ni mucho menos un mundo maravilloso el de los sesenta, pero, ¿ acaso lo es esta primera década del siglo XXI?