
Hay leyendas e intrahistorias en el cine que no han sido escritas en las crónicas oficiales ni en las enciclopedias. Son legajos, o solo cuartillas, que se amontonan y se cubren de polvo. Estos documentos están esperando que alguien sople sobre ellos y los saque a la luz. En realidad tampoco importan mucho, pero en este caso concreto hay un actor de cine muy famoso, Dustin Hoffman ,que tiene que agradecerle a Sidney W. Pink haberle sacado del anonimato y lanzarlo a una carrera más que fructífera y que aun corre.
Lamento tener que decir que la historia que os voy a narrar se sostiene solo en mi palabra. He tratado de buscar documentación adiccional y no he conseguido absolutamente nada, ni siquiera una foto pequeñita que diera una cara al personaje del que intentaré hablar, ya que por aquellas casualidades de la vida tuve una entrevista profesional con él, allá a finales de los sesenta.
El hecho de recordar esta historia tiene mucho que ver con mi post anterior, ya que el director de una de las películas que ilustraba: "Reptílicus" era precisamente Sidney W.Pink.
Creo que mis lectores conocen mi etapa profesional en las que valiéndome de valor , con un poco de suerte y mucho apoyo de algún amigo, practiqué el periodismo de calle. Eran otros tiempos, y aunque había muchos lobos en la profesión no solían despedazar con la saña de hoy.
Servidor, lo he contado, solía dedicarse a cubrir los rodajes o eventos cinematográficos que ocurrían en la capital de las españas, usease Madrid.
Me habían chivado que en un famoso restaurante se encontraba cenando un tal Jeff Cooper, el actor principal de una película que estaba rodando Jose Maria Elorrieta titulada "La esclava del paraíso". Por aquellos años las pelis exóticas y los spagettis western estaban a la orden del día y muchos actorcillos y actorcillas venían a Madrid dándose aires de botafumeiro.
Acompañado del fotógrafo Angel decidí ir hacia el restaurante, con un poco suerte conseguiría algún lingotillo en la barra. Uno de los barman ya nos conocía y solía ser bastante generoso.
Tuve suerte y el tal Jeff Cooper se portó como un tío legal, aunque iba acompañado de una chica absolutamente explosiva nos invitó a tomar una copa con ellos. Solo chapurreaba el español y yo apenas balbuceaba el inglés, pero conseguimos entendernos. Ya casi nos marchábamos mi compañero y yo cuando se unió a nosotros el productor ejecutivo de la película: Sydney Pink. El si hablaba español medianamente bien. Al final la velada se prolongó más de lo previsto, ya que aterrizamos en El Corral de la Morería donde bebimos JW y no Dyc y fumamos Chesterfield auténtico y no los Bisontes de todos los dias.
Mr. Pink, perdón, Sydney (me resisto a utilizar el apellido no sea que cualquier lector crea que me valgo de apelativos tarantinianos) resultó ser un conversador infatigable. Hacía tiempo que yo había dejado de utilizar el lápiz y la libretilla y me limitaba a escuchar con la boca abierta todas las maravillas que Sydney me contó sobre Broadway y Hollywood. Cooper y su acompañante estaban desmadrados bailando con una bailaora cuyo nombre no recuerdo y mi fotógrafo estaba en la barra tratando de ligar con una del conjunto.
- La película que estamos produciendo sinceramente es shit, absolutely fucking shit, pero amigo mío dará muchos dólares. ¿Sabes la única que tiene cierto caché en esta película?- yo me limitaba a alzar los hombros- La Paluzzi, pero sobre todo el Vallone que tiene mucho propaganda en Italia
A los demás le pagamos en pesetas que es mucho más barato. Yo huelo los negocios. Todas mis películas han dado dinero, porque gastamos lo justo y duplicamos el monto que hemos puesto. Pero, Tony, ahora tengo un proyecto un poquito más ambisioso ¿se dice así?. Hace unos meses ví a un actor pequeñito trabajando en una obra titulada "Eh?", en el Circle del Downtown. El chico quiere hacer cine y yo le voy a dar la oportunidad de hacerlo, porque se que va a haserlo muy bien.
A decir verdad yo no estaba calibrando del todo si lo que me estaba diciendo Sidney era algo digno de interés, pero lo cierto que su conversación me gustaba y a pesar de la enorme ingesta de güisqui con soda me mantenía más sereno de lo que parecía. Tal vez mi sonrisa permanente delataba mi verdadero estado fisico y mental.
- Este tipo es estudiante del Actors Studio, como el Brando y el Newman, pero te aseguro que tiene madera para reemplazar a los dos. Se llama Dustin Hoffman y te voy a decir una cosa. He hablado con él y ya tengo en firme su participación en la próxima película que voy a producir.
-¿Puedo escribir sobre esto?- le dije
- ¡Claro, hombre, y además te adelanto el título, Un dollaro per 7 vigliacchi. No se cómo se titulará en España, porque están interesados mucha gente con pesetas. Los interiores se rodarán aquí en Madrid y los exteriores en Roma. Ah! y cuento con la Martinelli para el papel principal. Estoy seguro que será todo un éxito.
Nuestra atención se volcó al escenario donde acababa de aparecer una de las sensaciones de El Corral. Se trataba de Yasco Nagamine, un japonesa que bailaba como cualquiera de las mejores bailaoras andaluzas. Su número era uno de los más aplaudidos, tal vez por aquello de los dos exotismos cruzados. Cuando acabó la actuación de la japonesa Sidney Pink se levantó para marcharse. Le agradecí la gentileza que había tenido con nosotros y le prometí que escribiría sobre lo que me había dicho.
Fuí a buscar a mi compañero Angel, que no había tenido suerte en su ligue. Salimos a la noche madrileña y paramos un taxi. Era bastante avanzada la madrugada y en Andrés Borrego, confluencia con Pez había que dar unas buenas palmadas para que el sereno te abriera la puerta.
Cuando al día siguiente, más sereno, me puse a escribir sobre el proyecto de Sidney comencé a romper folios sin tino. No me salía nada decente y al final pensé quién coño era aquel actorcillo llamado Dustin Hoffman para escribir algo sobre él y la película que iba a producir Mr. Pink. Decidí olvidarme de aquello porque tenía algo más interesante en cartera.
Como todos ustedes saben un par de años más tarde Dustin Hoffman se convirtió en un boon a escala planetaria con "El Graduado". "El Millón de Mádigan", no se había estrenado, a pesar de que se filmó antes de la de Mike Nichols. Nadie daba un duro por ella. Sin embargo a la sombra de aquel éxito sensacional Sidney Pink decidió distribuirla en el mercado americano y en el europeo. Fue uno de los mayores fiascos, que afortunadamente no salpicó al actor americano. Mr Pink siguió a lo suyo, es decir a producir y dirigir peliculas de bajo costo y a ser empresario. Apenas unas lineas en la historia del cine.
Bueno y para finalizar os regalo una de mis fotos en plena faena.

Probablemente alguno que yo me se andará comentando alguna insensatez, pero juro por San Tarantino que me tomaba muy en serio mi trabajo.
Lamento tener que decir que la historia que os voy a narrar se sostiene solo en mi palabra. He tratado de buscar documentación adiccional y no he conseguido absolutamente nada, ni siquiera una foto pequeñita que diera una cara al personaje del que intentaré hablar, ya que por aquellas casualidades de la vida tuve una entrevista profesional con él, allá a finales de los sesenta.
El hecho de recordar esta historia tiene mucho que ver con mi post anterior, ya que el director de una de las películas que ilustraba: "Reptílicus" era precisamente Sidney W.Pink.
Creo que mis lectores conocen mi etapa profesional en las que valiéndome de valor , con un poco de suerte y mucho apoyo de algún amigo, practiqué el periodismo de calle. Eran otros tiempos, y aunque había muchos lobos en la profesión no solían despedazar con la saña de hoy.
Servidor, lo he contado, solía dedicarse a cubrir los rodajes o eventos cinematográficos que ocurrían en la capital de las españas, usease Madrid.
Me habían chivado que en un famoso restaurante se encontraba cenando un tal Jeff Cooper, el actor principal de una película que estaba rodando Jose Maria Elorrieta titulada "La esclava del paraíso". Por aquellos años las pelis exóticas y los spagettis western estaban a la orden del día y muchos actorcillos y actorcillas venían a Madrid dándose aires de botafumeiro.
Acompañado del fotógrafo Angel decidí ir hacia el restaurante, con un poco suerte conseguiría algún lingotillo en la barra. Uno de los barman ya nos conocía y solía ser bastante generoso.
Tuve suerte y el tal Jeff Cooper se portó como un tío legal, aunque iba acompañado de una chica absolutamente explosiva nos invitó a tomar una copa con ellos. Solo chapurreaba el español y yo apenas balbuceaba el inglés, pero conseguimos entendernos. Ya casi nos marchábamos mi compañero y yo cuando se unió a nosotros el productor ejecutivo de la película: Sydney Pink. El si hablaba español medianamente bien. Al final la velada se prolongó más de lo previsto, ya que aterrizamos en El Corral de la Morería donde bebimos JW y no Dyc y fumamos Chesterfield auténtico y no los Bisontes de todos los dias.
Mr. Pink, perdón, Sydney (me resisto a utilizar el apellido no sea que cualquier lector crea que me valgo de apelativos tarantinianos) resultó ser un conversador infatigable. Hacía tiempo que yo había dejado de utilizar el lápiz y la libretilla y me limitaba a escuchar con la boca abierta todas las maravillas que Sydney me contó sobre Broadway y Hollywood. Cooper y su acompañante estaban desmadrados bailando con una bailaora cuyo nombre no recuerdo y mi fotógrafo estaba en la barra tratando de ligar con una del conjunto.
- La película que estamos produciendo sinceramente es shit, absolutely fucking shit, pero amigo mío dará muchos dólares. ¿Sabes la única que tiene cierto caché en esta película?- yo me limitaba a alzar los hombros- La Paluzzi, pero sobre todo el Vallone que tiene mucho propaganda en Italia
A los demás le pagamos en pesetas que es mucho más barato. Yo huelo los negocios. Todas mis películas han dado dinero, porque gastamos lo justo y duplicamos el monto que hemos puesto. Pero, Tony, ahora tengo un proyecto un poquito más ambisioso ¿se dice así?. Hace unos meses ví a un actor pequeñito trabajando en una obra titulada "Eh?", en el Circle del Downtown. El chico quiere hacer cine y yo le voy a dar la oportunidad de hacerlo, porque se que va a haserlo muy bien.
A decir verdad yo no estaba calibrando del todo si lo que me estaba diciendo Sidney era algo digno de interés, pero lo cierto que su conversación me gustaba y a pesar de la enorme ingesta de güisqui con soda me mantenía más sereno de lo que parecía. Tal vez mi sonrisa permanente delataba mi verdadero estado fisico y mental.
- Este tipo es estudiante del Actors Studio, como el Brando y el Newman, pero te aseguro que tiene madera para reemplazar a los dos. Se llama Dustin Hoffman y te voy a decir una cosa. He hablado con él y ya tengo en firme su participación en la próxima película que voy a producir.
-¿Puedo escribir sobre esto?- le dije
- ¡Claro, hombre, y además te adelanto el título, Un dollaro per 7 vigliacchi. No se cómo se titulará en España, porque están interesados mucha gente con pesetas. Los interiores se rodarán aquí en Madrid y los exteriores en Roma. Ah! y cuento con la Martinelli para el papel principal. Estoy seguro que será todo un éxito.
Nuestra atención se volcó al escenario donde acababa de aparecer una de las sensaciones de El Corral. Se trataba de Yasco Nagamine, un japonesa que bailaba como cualquiera de las mejores bailaoras andaluzas. Su número era uno de los más aplaudidos, tal vez por aquello de los dos exotismos cruzados. Cuando acabó la actuación de la japonesa Sidney Pink se levantó para marcharse. Le agradecí la gentileza que había tenido con nosotros y le prometí que escribiría sobre lo que me había dicho.
Fuí a buscar a mi compañero Angel, que no había tenido suerte en su ligue. Salimos a la noche madrileña y paramos un taxi. Era bastante avanzada la madrugada y en Andrés Borrego, confluencia con Pez había que dar unas buenas palmadas para que el sereno te abriera la puerta.
Cuando al día siguiente, más sereno, me puse a escribir sobre el proyecto de Sidney comencé a romper folios sin tino. No me salía nada decente y al final pensé quién coño era aquel actorcillo llamado Dustin Hoffman para escribir algo sobre él y la película que iba a producir Mr. Pink. Decidí olvidarme de aquello porque tenía algo más interesante en cartera.
Como todos ustedes saben un par de años más tarde Dustin Hoffman se convirtió en un boon a escala planetaria con "El Graduado". "El Millón de Mádigan", no se había estrenado, a pesar de que se filmó antes de la de Mike Nichols. Nadie daba un duro por ella. Sin embargo a la sombra de aquel éxito sensacional Sidney Pink decidió distribuirla en el mercado americano y en el europeo. Fue uno de los mayores fiascos, que afortunadamente no salpicó al actor americano. Mr Pink siguió a lo suyo, es decir a producir y dirigir peliculas de bajo costo y a ser empresario. Apenas unas lineas en la historia del cine.
Bueno y para finalizar os regalo una de mis fotos en plena faena.

Probablemente alguno que yo me se andará comentando alguna insensatez, pero juro por San Tarantino que me tomaba muy en serio mi trabajo.



























