
No me voy a detener en comentar esta gran película por la sencilla razón de que todo lo que yo diga sobre ella lo habrán dicho mejor alguno de nuestros amigos. Por eso me vais a permitir dos cosas. Una de ellas, reproducir íntegramente el discurso final de la película y contaré algunos sucesos que ocurrieron tras el estreno de la película.
EL DISCURSO
"Lo siento, pero no quiero ser emperador. No es lo mío. No quiero gobernar o conquistar a nadie. Me gustaría ayudar a todo el mundo- si fuera posible- a judíos, gentiles, negros, blancos. Todos nosotros queremos ayudarnos mutuamente. Los seres humanos son así. Queremos vivir para la felicidad y no para la miseria ajena. No queremos odiarnos y despreciarnos mutuamente. En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede proveer a todos.
El camino de la vida puede ser libre y bello; pero hemos perdido el camino. La avaricia ha envenenado las almas de los hombres, ha levantado en el mundo barricadas de odio, nos ha llevado al paso de la oca a la miseria y la matanza. Hemos aumentado la velocidad. Pero nos hemos encerrado nosotros mismos dentro de ella. La maquinaria, que proporciona abundancia, nos ha dejado en la indigencia. Nuestra ciencia nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia, duros y faltos de sentimientos. Pensamos demasiado y sentimos demasiado poco. Más que maquinaria, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, necesitamos amabilidad y cortesía. Sin estas cualidades, la vida será violenta y todo se perderá.
El avión y la radio (habría que añadir la televisión) nos han aproximado más. La verdadera naturaleza de estos adelantos clama por la bondad en el hombre, clama por la fraternidad universal, por la unidad de todos nosotros. Incluso ahora, mi voz está llegando a millones de seres de todo el mundo, a millones de hombres, mujeres y niños desesperados, víctimas de un sistema que tortura a los hombres y encarcela a las personas inocentes. A aquellos que puedan oírme, les digo: "No desespereis".
La desgracia que nos ha caído encima no es más que el paso de la avaricia, la amargura de los hombres, que temen el camino del progreso humano.El odio de los hombres pasará y los dictadores morirán y el poder que arrebataron al pueblo volverá al pueblo. Y mientras los hombres mueren, la libertad no perecerá jamás.
¡Soldados!¡No os entreguéis a esos bestias, que os desprecian, que os esclavizan, que gobiernan vuestras vidas; decidles lo que hay que hacer, lo que hay que pensar y lo que hay que sentir! Que os obligan a hacer la instrucción, que os tienen a media ración, que os tratan como a ganado y os utilizan como carne de cañón. ¡No os entregueis a esos hombres desnaturalizados, a esos hombres-máquinas con inteligencia y corazones de máquina!¡Vosotros no sois máquinas!¡Sois hombres!¡Con el amor de la humanidad en vuestroscorazones!¡No odieis!¡Solamente aquellos que no son amados odian, los que no son amados y los desnaturalizados!
¡Soldados!¡No lucheis por la esclavitud!¡Luchad por la libertad! Está escrito en San Lucas que el reino de Dios se halla dentro del hombre, ¡no de un hombre o de un grupo de hombres, sino de todos los hombres!¡en vosotros! Vosotros, el pueblo, teneis el poder, el poder de crear máquinas. ¡El poder de crear felicidad! Vosotros, el pueblo, teneis el poder de hacer que esta vida sea libre y bella, de hacer de esta vida una maravillosa aventura. Por todos. Luchemos por un mundo nuevo, por un mundo digno, que dará a los hombres la posibilidad de trabajar, que dará a la juventud un futuro y a los ancianos una seguridad.
Prometiendoos todo esto, las bestias han subido al poder. ¡Pero mienten! No han cumplido su promesa. ¡No la cumplirán! Los dictadores se dan libertad a sí mismos, pero esclavizan al pueblo. Ahora, unámonos para liberar al mundo, para terminar con las barreras nacionales, para terminar con la codicia, con el odio y con la intolerancia. Luchemos por un mundo de la razón, un mundo en el que la ciencia y el progreso lleven a la felicidad de todos nosotros. ¡En nombre de la democracia, unámonos!"
Cuando oí por primera vez este discurso ,viendo esta película , os aseguro que me conmoví hasta llorar. Yo estaba trabajando fuera de España y el otro dictatorzuelo, que ya chocheaba, hacía chochear a medio pais. Mis amigos se quedaron asombrados de mi reacción, era lógico porque ellos llevaban toda su vida viviendo en libertad y democracia.
Cuando la película se estrenó en EEUU este país aún no había entrado en guerra con Alemania. Incluso había grupúsculos nazis en Nueva York con sede propia. Chiquejos de esta condición se apostaban en la Quinta Avenida arengando a los transeuntes con palabrejas y anuncios de este tipo: " La filosofía de Hitler es un estudio profundo y meditado de los problemas de esta época industrial, en la cual hay poco sitio para los mediocres y los judíos".
El propio Chaplin cuenta en su Biografía que una mujer se paró y con gesto malhumorado increpó a los chicos diciéndoles que aquello era America y no Nazilandia.
Por lo visto el tipo que lideraba el cotarro se enfrentó a la buena mujer y le dijo que él era ciudadano americano.
La respuesta de la dama fue de antología: "Pues yo soy ciudadana americana y judía, y si fuera hombre, echaría al suelo tu tenderete".
Parece ser que solo dos transeuntes apoyaron a la mujer e incluso un policía la calmó, pero se abstuvo de hacerles ni decirles nada a los lobeznos nazis.
Cuando en 1938 se filtró la noticia en los estudios de Hollywood del argumento de "El Gran Dictador", muchas voces le susurraron al cómico que no metiera mano en aquel fregado porque traería problemas. A los magnates no les importaba que el bigotes hubiera invadido Checoslovaquia un mes antes. Aquello quedaba muy lejos de Amèrica.
La cuestión tenía un matiz. Alemania era la gran fagocitadora de las películas de Hollywood y aquella película podría cerrar el grifo de ganancias.
Tras el estreno de "El Gran Dictador" la Metro quiso calentar paños a los distribuidores alemanes. En parte lo consiguió, pero finalmente en septiembre del 40 ninguna película americana pudo estrenarse en la Alemania de Hitler. Solo un año más tarde aquellos que habían cerrado los ojos a las locuras del dictador quedaban horrorizados por el ataque de los japoneses a la flota en Pearl Harbour y cómo cuatro días después el Furher declaraba la guerra a Estados Unidos.
Los alemanes pudieron ver "El Gran Dictador" por primera vez en 1958. En España creo que no fue hasta 1976 ó 77 cuando pudimos gozarla, parece ser que al chiquilín uniformado le daba urticaria cada vez que le nombraban esta película.
¡Qué gran vision tuvo el gran hombre del bigote, naturalmente el bueno!
EL DISCURSO
"Lo siento, pero no quiero ser emperador. No es lo mío. No quiero gobernar o conquistar a nadie. Me gustaría ayudar a todo el mundo- si fuera posible- a judíos, gentiles, negros, blancos. Todos nosotros queremos ayudarnos mutuamente. Los seres humanos son así. Queremos vivir para la felicidad y no para la miseria ajena. No queremos odiarnos y despreciarnos mutuamente. En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede proveer a todos.
El camino de la vida puede ser libre y bello; pero hemos perdido el camino. La avaricia ha envenenado las almas de los hombres, ha levantado en el mundo barricadas de odio, nos ha llevado al paso de la oca a la miseria y la matanza. Hemos aumentado la velocidad. Pero nos hemos encerrado nosotros mismos dentro de ella. La maquinaria, que proporciona abundancia, nos ha dejado en la indigencia. Nuestra ciencia nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia, duros y faltos de sentimientos. Pensamos demasiado y sentimos demasiado poco. Más que maquinaria, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, necesitamos amabilidad y cortesía. Sin estas cualidades, la vida será violenta y todo se perderá.
El avión y la radio (habría que añadir la televisión) nos han aproximado más. La verdadera naturaleza de estos adelantos clama por la bondad en el hombre, clama por la fraternidad universal, por la unidad de todos nosotros. Incluso ahora, mi voz está llegando a millones de seres de todo el mundo, a millones de hombres, mujeres y niños desesperados, víctimas de un sistema que tortura a los hombres y encarcela a las personas inocentes. A aquellos que puedan oírme, les digo: "No desespereis".
La desgracia que nos ha caído encima no es más que el paso de la avaricia, la amargura de los hombres, que temen el camino del progreso humano.El odio de los hombres pasará y los dictadores morirán y el poder que arrebataron al pueblo volverá al pueblo. Y mientras los hombres mueren, la libertad no perecerá jamás.
¡Soldados!¡No os entreguéis a esos bestias, que os desprecian, que os esclavizan, que gobiernan vuestras vidas; decidles lo que hay que hacer, lo que hay que pensar y lo que hay que sentir! Que os obligan a hacer la instrucción, que os tienen a media ración, que os tratan como a ganado y os utilizan como carne de cañón. ¡No os entregueis a esos hombres desnaturalizados, a esos hombres-máquinas con inteligencia y corazones de máquina!¡Vosotros no sois máquinas!¡Sois hombres!¡Con el amor de la humanidad en vuestroscorazones!¡No odieis!¡Solamente aquellos que no son amados odian, los que no son amados y los desnaturalizados!
¡Soldados!¡No lucheis por la esclavitud!¡Luchad por la libertad! Está escrito en San Lucas que el reino de Dios se halla dentro del hombre, ¡no de un hombre o de un grupo de hombres, sino de todos los hombres!¡en vosotros! Vosotros, el pueblo, teneis el poder, el poder de crear máquinas. ¡El poder de crear felicidad! Vosotros, el pueblo, teneis el poder de hacer que esta vida sea libre y bella, de hacer de esta vida una maravillosa aventura. Por todos. Luchemos por un mundo nuevo, por un mundo digno, que dará a los hombres la posibilidad de trabajar, que dará a la juventud un futuro y a los ancianos una seguridad.
Prometiendoos todo esto, las bestias han subido al poder. ¡Pero mienten! No han cumplido su promesa. ¡No la cumplirán! Los dictadores se dan libertad a sí mismos, pero esclavizan al pueblo. Ahora, unámonos para liberar al mundo, para terminar con las barreras nacionales, para terminar con la codicia, con el odio y con la intolerancia. Luchemos por un mundo de la razón, un mundo en el que la ciencia y el progreso lleven a la felicidad de todos nosotros. ¡En nombre de la democracia, unámonos!"
Cuando oí por primera vez este discurso ,viendo esta película , os aseguro que me conmoví hasta llorar. Yo estaba trabajando fuera de España y el otro dictatorzuelo, que ya chocheaba, hacía chochear a medio pais. Mis amigos se quedaron asombrados de mi reacción, era lógico porque ellos llevaban toda su vida viviendo en libertad y democracia.
Cuando la película se estrenó en EEUU este país aún no había entrado en guerra con Alemania. Incluso había grupúsculos nazis en Nueva York con sede propia. Chiquejos de esta condición se apostaban en la Quinta Avenida arengando a los transeuntes con palabrejas y anuncios de este tipo: " La filosofía de Hitler es un estudio profundo y meditado de los problemas de esta época industrial, en la cual hay poco sitio para los mediocres y los judíos".
El propio Chaplin cuenta en su Biografía que una mujer se paró y con gesto malhumorado increpó a los chicos diciéndoles que aquello era America y no Nazilandia.
Por lo visto el tipo que lideraba el cotarro se enfrentó a la buena mujer y le dijo que él era ciudadano americano.
La respuesta de la dama fue de antología: "Pues yo soy ciudadana americana y judía, y si fuera hombre, echaría al suelo tu tenderete".
Parece ser que solo dos transeuntes apoyaron a la mujer e incluso un policía la calmó, pero se abstuvo de hacerles ni decirles nada a los lobeznos nazis.
Cuando en 1938 se filtró la noticia en los estudios de Hollywood del argumento de "El Gran Dictador", muchas voces le susurraron al cómico que no metiera mano en aquel fregado porque traería problemas. A los magnates no les importaba que el bigotes hubiera invadido Checoslovaquia un mes antes. Aquello quedaba muy lejos de Amèrica.
La cuestión tenía un matiz. Alemania era la gran fagocitadora de las películas de Hollywood y aquella película podría cerrar el grifo de ganancias.
Tras el estreno de "El Gran Dictador" la Metro quiso calentar paños a los distribuidores alemanes. En parte lo consiguió, pero finalmente en septiembre del 40 ninguna película americana pudo estrenarse en la Alemania de Hitler. Solo un año más tarde aquellos que habían cerrado los ojos a las locuras del dictador quedaban horrorizados por el ataque de los japoneses a la flota en Pearl Harbour y cómo cuatro días después el Furher declaraba la guerra a Estados Unidos.
Los alemanes pudieron ver "El Gran Dictador" por primera vez en 1958. En España creo que no fue hasta 1976 ó 77 cuando pudimos gozarla, parece ser que al chiquilín uniformado le daba urticaria cada vez que le nombraban esta película.
¡Qué gran vision tuvo el gran hombre del bigote, naturalmente el bueno!
