Friday, July 11, 2008

KIND OF BLUE

LAS CRONICAS DE LOLA : EL MUSICO DE ST.LOUIS

Me gusta escuchar jazz en locales pequeños y recogidos, como las antiguas cavas canallas, donde las notas sensuales, salpicadas y violentas, envolvían la penumbra repleta de humo y entraban en tus venas al tiempo que la corriente etílica se derramaba en tu garganta.

Hoy son tiempos multitudinarios en los que la música se liga a determinadas marcas comerciales de cerveza o guisqui y se forman enormes tinglados en los que se ofician conciertos de Jazz, Rock, Hip Hop, Pop o Flamenco. Todo está pensado para que la gente participe y se divierta y eso es bueno, pero una no puede remediar la nostalgia que te agarrota el alma. Como en estos días estoy siendo partícipe de uno de estos eventos, en este caso nuestro festival de Jazz, quiero recordar, en pequeño y modesto homenaje, a uno de mis músicos favoritos; Miles Davis y su memorable composición "Kind Of Blue", quizá uno de los vinilos (obviamente CD) más memorables de los últimos cincuenta años.

El nacimiento de esta pieza tuvo lugar en Marzo de 1959, en una antigua iglesia en el sur de Manhattan. Allí se reunieron, bajo la dirección del "pequeño Davis", nada màs y nada menos que Coltrane, Adderley, Bill Evans, Paul Chambers y Jimmy Cob (también el pianista Wynton Kelly, que sustituía a Bill Evans en un tema).
A partir de aquella memorable fecha, y tras casi cincuenta años, en los que toda la música ha evolucionado, "Kind of Blue" permanece tan moderna y fresca como si se hubiera grabado antesdeayer. George Russell decía de esta composición: "Es uno de esos albumes maravillosos que surgieron de aquel período. El solo de Miles en "So What" es uno de los más bellos que jamás se hayan interpretado". El album tiene los siguientes cortes: So What; Freddie Freeloader; Blue in Green; All Blues y Flamenco Skeches.

Miles era el segundo hijo de un dentista acomodado de East St. Louis. El chico no demostró jamás vocación a la profesión paterna, sin embargo su afición musical se despertó bien pronto. Todos los días, antes de ir al colegio apuraba quince minutos para escuchar un programa de radio que se llamaba "Harlem Rhythm". Se quedaba tan extasiado delante del aparato que su madre tenía que apurarle para que se marchara a clase, cosa que hacía rezongando, lo que le valió más de un capón.
Por aquellos días las ondas de muchas emisoras difundían la música de los maestros Duke Ellington, Jimmie Lunceford y Count Basie. Todos ellos eran los ídolos de Miles. Era tanta la afición musical del joven que su tío, por sorpresa, le regaló un día una vieja trompeta de segunda mano. Fué el regalo que el futuro músico apreció toda su vida.
Nada ni nadie pudo impedir que a los quince años se enrolara como tercer trompetista de la Eddie Randle's Rhumboogie Orchestra. Pero el punto álgido de la carrera musical de Davis fue cuando en 1944 llegó a St. Louis una big band, que tenía como figuras a Charlie "Bird" Parker, como saxo alto y a Dizzy Gillespie a la trompeta. Aquellos sonidos nuevos y vigorosos fueron el punto de despegue de Miles.
Con el pretexto de estudiar en la prestigiosa Juilliard de Nueva York logró convencer a a sus padres el traslado a Manhattan. Nada más llegar a la gran ciudad, el joven Davis se marchó a la calle 52, en la parte alta de Harlem buscando su futuro destino.
Su estancia en la Juilliard le permitió conocer las corrientes de la nueva música contemporánea. Allí estudió las partituras de Stravinsky, Alban Berg y Prokofiev, aunque Miles decía de estos músicos: "el rollo que soltaban era demasiado blanco para mi gusto".
Naturalmente comenzó a tocar de forma regular con sus heroes del bebop, a los que consideraba sus verdaderos maestros: Bird, Lester Young y Coleman Hawking.

La carrera del música de St. Louis no fué fácil, pero sí segura. El creía profundamente en su vocación y se entregó a ella en cuerpo y alma.
Poco a poco los ídolos se fueron derrumbando en torno a Miles. El primero de ellos fue "Bird", quien en 1948 había tocado fondo con la heroína. Sus payasadas en las actuaciones provocaron que Miles dejara definitivamente la banda.
El demonio de la heroìna no le fué ajeno al propio Miles. El consumo de esta droga era muy frecuente entre las bandas. En 1953 el orgullo del trompetista sufrió un revés tremendo cuando a las puertas del Birdland de New York se encontró con su propia miseria. El mismo confiesa que "..la gente empezó a mirarme con lástima y horror, como si estuviera sucio....".
Haciendo un acto supremo de voluntad volvió a la casa familiar, se encerró en el pabellón de huéspedes de la casa de sus padres y allí venció al "mono". En apenas dos meses se restablecía y volvía a su pasión musical. Pero para evitar el mundo de la droga neoyorkino se estableció en Detroit.
En 1954 lanza "Walkin'", que se convierte en el himno del hard bop y consolida la carrera musical de DAvis. Muchos críticos considera esta obra un borrador de "Kind of Blue". Su fama como trompetista se expande por todos los círculos jazzísticos más prestigiosos. Sus obras llegaban cada vez con mayor fuerza a los adeptos de todo el mundo. De hecho desde 1956 Miles DAvis y su música labrarían las bases de todo el jazz posterior. Pero en 1959 él y su quinteto (o mejor sexteto) estaban a punto de alcanzar el equivalente a la novena sinfonía de Bethoveen, en el jazz, con "Kind of Blue".
Algunos privilegiados deben conservar el vinilo original, publicado en los 60 por el sello Fontana. Hoy existen varias versiones de "Kind of Blue" en CD, pero la de Legacy es la mejor ya que por primera vez se edita la primera toma de "Flamenco Sketches.
La crítica más emotiva sobre este trabajo apareció en el San Francisco Examiner y decía lo siguiente: " Este es uno de los mejores discos de Miles...es tal vez el mejor disco desde la época con Bird...Cómprelo y póngalo, tranquilamente, hacia medianoche...estará de acuerdo conmigo en que esto es jazz indudablemente sin parangón".

Yo subscribo el mismo consejo. Háganme caso y gocen de él solos o en compañía.

4 comments:

Josep said...

Je, je....

Reeditado por CBS (1962, CBS Inc.),, comprado el día 22 de abril de 1988, por 665 pesetas... :-)

Y además, aquí un servidor asistió en vivo y en directo al que probablemente fue el último concierto de Miles en El Pueblo Español sito en Montjuich, Barcelona.

El tío, ya muy mayor y cascado, escondido en un rincón, con su trompeta apuntando al suelo, y todos como locos...

Debo tener aún la entrada metida en alguno de los varios LP's, pero me da pereza ponerme a buscar en cual... :-)

¿Soy yo uno de esos afortunados? Creo que sí... :-)

Lo malo es que parezco un bicho raro cuando digo que la música de hace años me gusta más que la actual...

Un abrazo.

Josep said...

Se me olvidaba, querida Lola: ¡qué suerte tiene Antonio, con una compañera que sabe degustar el jazz!

¡Muac!

Anonymous said...

Para nada, para nada de bicho raro. Es un hecho, y creo que nadie medianamente con el oido afinado puede discutir, que los cincuenta, los sesenta y posiblemente los setenta han sido los que mejores cosechas se han producido en música. De todas formas hoy tenemos a muchos talentos que posiblemente darán mucho que hablar en el futuro.
Este fin de semana tenemos dos conciertos en nuestro auditorio. Justamente hoy oiremos a "The Crusader" (Joe Sample, Wilton Felder, Ray Parker Jr., Nick Sample, Hils Landgren and The Funk Unit) y el domingo la que promete ser la velada más importante del festival, la cantante Madeleine Peyroux.
¡Qué sensación más tremenda cuando oyes en directo a una figura!...¡Qué experiencia la de ver a ese tío con su trompeta¡ ...A nosotros se nos pusieron los pelos como escarpias cuando cruzamos las puertas del Birdland.
No me sobrevalores querido Josep, yo soy una mera aficionada, el verdadero loco de la música es el Antonio, que cuando yo era una simple chiquita de pueblo me llevaba a cuantos conciertos podía allá en los London.
Un besazo de Lola

anro said...

Bueno, bueno, bueno....¡qué experiencia¡...¡el gran Davis, aunque estuviera viejito¡
Hombre, aquí servidor, también tiene algunas cualidades, pero tienes razón. Tengo una inmensa suerte con Lola.
Un abrazote.