Wednesday, August 12, 2009

A CIEN GRADOS DE TEMPERATURA

Esta tarde me apetecía haber escrito un post menos comprometido y dramático del que finalmente me dispongo a pasar a pantalla, pero una nueva revisión de "The Big Heat" (Los Sobornados) me ha disuadido de algo amable y distendido. Lo siento por vosotros, pero esta película, que hacía muchos años tenía olvidada me ha removido el alma (supongo que sigue existiendo, el alma digo) y no tengo más remedio que extenderme en esta peli y disuadiros al máximo para que volvais sobre ella y disfruteis esta "almost a masterpiece" al máximo, y si podeis pillarla en VO miel sobre hojuelas.

Decir a estas alturas que Fritz Lang está entre los mejores directores de la Historia del Cine y que se cuenta entre los más sobresalientes en el llamado "film noir", es una obviedad que no necesita explicación alguna. Pero no es fácil dirimir la cuestión sobre cual es la mejor de las películas de Lang. Como en cualquier discusión cada cual dará su opinión, pero me juego la cabeza a que todo cinéfilo que se precie colocará "The Big Heat" muy cerca del número uno.

"Los sobornados" es una película que desde el primer fotograma implica al espectador en la trama y con un pulso soberbio sabemos en pocos minutos qué significa ese "big heat" al que alude el título original.

Vemos el primerísimo plano de una revolver del 38 sobre una mesa de despacho. La mano de un hombre coge el arma y la saca fuera del plano. Se oye el disparo y la cabeza del inspector Tom Ducan se desploma sobre la mesa. En su mano izquierda vemos un sobre. Son las tres de la madrugada, lo dice un gran reloj de pared, al fondo de la habitación, desde donde suben unas escaleras. Inmediatamente vemos la sombra de alguien que se ha despertado con el disparo. Se trata de la flamante viuda Bertha Duncan(Jeanette Nolan). No hay en su expresión emoción alguna. Se acerca al cadáver sin inmutarse. Recoge la carta, que está dirigida al fiscal del distrito, la lee, e inmediatamente coge el teléfono y pide hablar con al jefe de la mafia Mike Lagana. Se presenta a sí misma como "la viuda de Tom Duncan".

El comprometedor sobre es el seguro de vida y la futura fuente de ingresos de una fría Bertha Duncan, que tiene en sus manos todas las pruebas contra el gangster más poderoso de la ciudad.

El gran acierto de Lang, y eso lo vemos de sobra en "Los Sobornados" es la perfecta radiografía de los personajes y la transparencia con la que dibuja los rasgos de todos ellos. Este pulso minucioso hace que el espectador quede atrapado en la trama sin que nada le estorbe ni lo entretenga.
El sargento Bannion, interpretado por Glenn Ford, en una de sus más geniales creaciones, no necesita sino unos gestos esquemáticos para precipitarnos en la marea de sus sentimientos, bien sea el amor hacia su esposa o su hija, el odio hacia los asesinos o a los maltratadores, o la impotencia al no poder salvar la vida de Debby Marsch (insuperable Gloria Grahame), o su reincorporación final al cuerpo de policía.

Lang contrasta el lujo, la frivolidad y el vicio de los secuaces de Laghana con la monotonía, la ingenua felicidad y la aparente solidez de la familia de Bannion. La esposa de éste bebe la armonía de su hogar y comparte el cigarrillo, el wisky y el bistec con su marido del que se siente orgullosa. Ve su preocupación y las dificultades a las que se enfrenta como policía, los obstáculos que tiene que afrontar y soporta el insulto, que no se atreve a repetir, "Me ha llamado cuatro letras, ya te puedes suponer qué es".

La violencia, presente en todo momento, apenas se muestra a lo largo del metraje. El asesinato de Lucy Chapman se describe pero no se ve. La explosión en el coche que termina con la vida de la esposa de Bannion se oye, pero no se muestra. El cruce de disparos final no busca el impacto visual sino la acción y la emoción que embarga a Bannion de llegar al final de su venganza. Cuando tiene completamente sometido a Vince Stone (Lee Marvin) éste le suplica que le mate. "¡Dispara, vamos, dispara", pero Bannion apuntando con el revolver y con una mueca de odio en su cara, retira el arma y entrega a Vince a sus compañeros.





Hay una escena , que luego veremos corre paralela con otra, en la que un sádico y celoso Stone coge la jarra de café hirviendo por el asa, y el ademán de éste al arrojar el líquido sobre la cara de Debbie, pero la cámara nos oculta la violencia del hecho. Sin embargo cuando es Debbie la que arroja el mismo líquido hirviente sobre la cara de Stone sí que vemos toda la acción claramente. La frialdad con la que Debbie ha realizado el acto se ve reflejada en sus palabras: "Te seguirá quemando durante tiempo, Vince. Ahora no luce tan mal, pero espera a mañana. Tu cara parecerá una mina agujereada".

Otra escena violenta de la que sí somos testigos es cuando Debbie, vestida de pieles y con la mitad de la cara vendada se presenta en la casa de Bertha Duncan, que también vestida con un abrigo de visón se dispone a salir. La dueña de la casa, confiada al ver que se trata de la novia de Vince abre la puerta.
- ¿La envía Mr. Stone?- pregunta Bertha
- No, nada de eso -contesta Debbie de forma desenfadada. - He estado pensando sobre las muchas cosas en las que somos iguales. Las mismas mujeres envueltas en los mismos visones.

La señora Duncan se muestra confundida.
- No la entiendo, ¿qué hace usted exactamente aquí Srta. Marsh?
- Debbie, usemos los nombres propios Bertha. En realidad somos hermanas bajo las pieles
- No tiene sentido nada de lo que dice -Bertha intranquila va hacia el teléfono- Llamaré a Mr. Stone para que la saque de aquí. Usted no está bien.
- Nunca me he sentido mejor en mi vida- Dice una Debbie traquilísima al tiempo que saca el revolver y agujerea a la respetable Bertha Duncan. Debbie ha desatado a los demonios que salen furiosos de la Caja de Pandora.




Hay una escena hermosísima en la película y que a mí me parece genial. Todo el mundo tiene miedo de dar información a Bannion porque Lagana, a través de sus esbirros, tiene a todo el mundo acogotado. Siguiendo pistas Bannion acude al almacén de Atkins (el dueño de un cementerio de coches que figura en la lista de asociados a Lagana). Por supuesto no consigue nada, pero cuando éste se marcha ve que se acerca a él la vieja secretaria Selma Parker. Es una mujer entrada en años y coja. Ella, venciendo el temor a duras represalias informa a Bannion de que un tal Larry dejó a Slim (un mecánico asesinado) un mensaje para que le llamara a un lugar llamado "The Retreat"
Lang filma esta secuencia colocando a ambos personajes uno a cada lado de una alambrada. Las miradas, las preguntas y las respuestas se hacen a través del torturado entramado, símbolo de la multitud de trabas que Bannion está encontrando en su investigación.

"Los sobornados" más que un film negro (se aparta un tanto de la época auge del género) es un símbolo de la Amèrica que deja fundir los valores de las tendencias liberales. La gigantesca sombra de la "Caza de Brujas" se comienza a expandir por la industria del cine y Lang refleja el pesimismo a lo largo de todo el film, excepto al final cuando cuando Bannion sostiene entre sus brazos a una moribunda Debbie.
- No quiero morir....¿Recuerda lo enfadado que se puso cuando yo le pregunté cómo era su mujer?
- No estaba enfandado- le contesta dulcemente- Tú y Katie erais muy parecidas.
- ¿Cómo era ella?- susurra Debbie
El le contesta que ambas se entenderían perfectamente y le cuenta los pequeños detalles que hacían adorable a su esposa.
Debbie dobla su cabeza y musita poco antes de morir: "Me gusta".

Bannion recupera su puesto. En la primera página del "Kenport Courier" se muestra un gran titular en el que se da la noticia de que Lagana y Higgins (el superintendente de policía) han sido procesados.

Hay un símbolo de tremendo pesimismo cuando Bannion regresa a su casa deprimido por todas las trabas con las que se ha cruzado en la investigación de Lucy Chapman. Lo recibe su cariñosa esposa y Joyce su hija está muy entretenida con un juego de construcción. Le enseña divertida a su padre el fenomenal edificio que ha construído. El padre distraído trata de sonreir con la ilusión de su hija y trata de aportar una pieza a la construcción, pero lo hace con tanta torpeza que derrumba todo el edificio. La niña se pone a llorar desconsoladamente y nos enteramos de que la niña había construido una comisaría de policía.

Naturalmente prefiero el título original "The Big Heat" , al español de "Los sobornados". No porque éste no venga al pelo, sino porque la película es efectivamente un material candente que recorre las venas de toda la sociedad americana de la época. ¿Estoy equivocado o no suceden cosas parecidas aquí y ahora?

8 comments:

Josep said...

Me ha encantado el artículo, Antonio.

Casi tanto como la película, que hace tiempo no veo, pero que he disfrutado de nuevo -y mucho- a través de tu disección de la misma.

En mi retina cinéfila permanece esa brutalidad de Marvin/Stone y es una escena que me parece tan inolvidable como la de Richard Widmarck lanzando a la vieja paralítica escaleras abajo.

Hoy ya no se sabe hacer cine así, por mucho que digan. Cuatro cuartos y talento a espuertas.

Lo malo es que han quedado ganas de verla de nuevo, pero voy un poco liado de tiempo.

Sí que es una obra maestra, sí. Si no es la mejor de Lang, casi.

Un abrazo.

harry powell said...

¡Inolvidable película, por supuesto!

De todos modos, hablar de cuál es la "mejor" de Fritz Lang se me antoja un tema un poco peliagudo... Hay que tener en cuenta las diferentes épocas de su cine (etapa alemana y etapa hollywoodiense), e incluso el género de cada film. Según estos parámetros podríamos encontrar varias "número uno" en el ranking de las mejores películas de Fritz Lang.

Estoy de acuerdo -faltaría más- en que "The big heat" es un referente del cine negro. En los márgenes de este género, encontramos las geniales "Scarlett Street" y "The Woman in the Window".

Y en su etapa alemana un derroche de cine en mayúsculas: "M", "Metropolis", los Dr. Mabuse...

Lang no se acaba nunca: estamos hablando de uno de los "creadores" del cine. Si alguien todavía no la ha visto, que no se pierda la conversación Lang-Godard "El dinosaurio y el bebé", de la serie "Cinéastes de notre temps" (1967).

http://www.imdb.com/title/tt0315407/

Un abrazo y feliz verano cinematográfico.

ANRO said...

Me alegro, porque la película lo merece. Hacía mucho tiempo que no la volvía a ver y me dejó totalmente enganchado.
Habrás observado que los carteles tienen otra calidad ¿cierto?

¿En verano, y con trabajo?....no me lo puedo creer. Bueeeeno...depende.
Un abrazote

ANRO said...

Hace varios meses devoré la etapa alemana de Lang....Fue como una gran borrachera artística. Efectivamente Harry, hablar de Lang es empezar y no terminar.
Sin embargo casi nadie recuerda, y estoy preparando algo en ese sentido, es el epílogo de su obra "La tumba india" y "El tigre de Snapur" dos películas prácticamente desconocidas.
Un abrazote.

FATHER_CAPRIO said...

Unanimidad. Hablar de Lang es hablar de cine con mayúsculas.

¿Su mejor película? Todas las citadas son magistrales. Añado Mientras Nueva York duerme.

Respecto a La tumba india, recomendar el baile de Debra Paget con la serpiente.

Y de Los sobornados, decir que está en cartera para verlo por segunda o tercera vez. Lo que sucede es que, como lo mejor siempre suele dejarse para el final, parece como que nunca encuentro el momento... Pero después de tu post ya la gana, como la mies, es mucha...

Saludos.

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) said...

Muy buen post para una película soberbia Anro. Un film muy tenso de cine noir, con personajes atormentados que te atrapa sin remisión. Y como podemos comprobar, la ambigüedad moral es algo que no se nos ha olvidado a los seres humanos, verdad?. Vamos, una obra maestra. Otra más de Lang, y van...
Saludos

ANRO said...

Estamos de enhorabuena, ya que todos coincidimos. Fue curioso, porque escogí la peli para verla ya que hacía lustros que no la revisitaba y de golpe me quedé absolutamente fascinado y enganchado.
Un abrazote

ANRO said...

Sin duda Crowley que la ambiguedad y la moral de doble rasero sigue tan fresca y vigente. ¡Qué le vamos a hacer!
Un abrazote.