Monday, August 24, 2009

TEJEMANEJES CON EL DEMONIO


El 20 de Enero de 1968 fue un día memorable para toda la gente guapa de Londres. Todo el Swinging London habia convocado a la marea de los "vulgares" que como plaga de langosta se desplegaron por toda Chelsea para recoger los resplandores que despedían dos de las figuras más populares del espectáculo de aquel entonces: Sharon Tate y Roman Polanski.
Los miles de afectados por las huelgas, aquellos londonitas que solo veían una triste televisión en blanco y negro, alquilada obviamente, ponían los ojos en blanco ante aquellos coches psicodèlicos y veían pasar a los "millonarios ocasionales" bien vestidos, jóvenes y hermosos que engullían toda clase de ácidos para ver aun más en tecnicolor sus afortunadas vidas.

La historia del total encumbramiento de Polanski y el principio de su tragedia personal comenzaba ese mismo año. Año en el que se hizo cargo de la más famosa de sus película "Rosemary's Baby".

El director polaco, quería tomarse unas vacaciones tras el exitoso estreno de "El baile de los vampiros" cuando el director general de producción de la Paramount, Robert Evans, le llamó para que leyera un libro que acababa de publicarse y que tal vez merecía la pena.
La otrora famosa Paramount Pictures no se encontraba precisamente en el mejor momento de su mítica existencia. Por aquel entonces y en manos de un magnate del petróleo, que apenas sabía lo que era una película, se encontraba al borde de la quiebra y en uno de los últimos puestos entre los nueve estudios más importantes de Hollywood.

Cuando Evans leyó el libro de Ira Levin pensó que él único que podría llevarlo a buen término sería el "pequeño polaco". Naturalmente Polanski se sintió fascinado por una historia en la que el "diablo se folla a una chica", y aceptó inmediatamente el reto.
En principio se fijó un presupuesto de 1.9 millones de dólares de los cuales 150.000 serían para el polaco. Este, con el libro en la mano se trasladó a su casa de Londres donde con la ayuda de una secretaria que escribía a máquina completó un guión de cerca de trescientas páginas.

Todos sabemos de qué va la historia de "La semilla del diablo". Una chica joven y frágil (en la novela es todo lo contrario) se instala en su nuevo piso en el edificio Bramford (el Dakota Building) de Nueva York junto con su marido, actor del off -broadway, que aspira a un papel protagonista en las tablas de un céntrico teatro. Rosemary ( Mia Farrow) y Guy (John Cassavettes) forman una pareja joven y feliz que incluso entra dentro de sus planes tener un hijo.
Ese principio optimista se oscurece muy pronto. En la vida de la pareja aparecen unos extraños vecinos, de edad mediana, que se interesan vivamente por la carrera de Guy, quien debido a la repentina ceguera de un actor rival consigue el ansiado papel de su vida. Por las noches se oyen extraños rezos desasosegantes y una de las vecinas se suicida precipitándose por la ventana.
Despues de una pesadilla Rosemary comienza a sentir que algo late dentro de su vientre. Entra en escena un médico, el doctor Sapirstein, recomendado por los vecinos. Este demoníaco personaje envuelve a Rosemary con sus extraños consejos y cuando ella da a luz, este mismo doctor le dice a la atribulada madre que el niño ha muerto en el parto.
Cuando en la escena final Rosemary logra entrar en el conciliabulo de brujos descubre la cuna negra de su hijo. Se acerca a ella y cuando ve a la criatura se tapa la boca con las manos para ahogar un grito.

A finales de 1967 Polanski se instaló en Santa Mónica y buscó a los actores adecuados. Para Rosemary se barajaron los nombres de Jane Fonda, Patty Duke (El milagro de Anna Sullivan) y Goldie Hawn. Sorprendentemente Polanski no seleccionó a su prometida Sharon Tate, que había sido protagonista en "El baile de los vampiros".
Evans le enseñó al director algunos de los capítulos de la serie de televisión "Peyton Place", un culebron basado en la exitosa novela de Grace Metalious y cuya protagonista era la joven Mia Farrow. A Polanski le atrajo el encanto etéreo de la joven y aceptó probarla. No hizo falta mucho para convencer al polaco de que Mia era la Rosemary perfecta.

Para el personaje de Guy se presentaron Jack Nicholson, Warren Beatty y Robert Redford. Está claro que estos dos últimos eran demasiado bonitos para el papel. Tal vez Nicholson con su expresión característica hubiera sido un buen Guy, pero el papel se lo llevó John Cassavettes que consiguió transmitir al personaje un aire satánico perfecto.


Polanski no solía comunicar bien con Cassavetes, que tambien dirigía. Las películas de éste no tenían gran éxito popular, pero era muy valoradas por los críticos y por una determinada élite de público que gozaba de la pareja Cassavetes Gena Rowland en película tales como "Una mujer bajo influencia", "Gloria" o "Sombras".

Pero el gran protagonista de la película es el edificio Dakota de Nueva York, ubicado en la esquina de la calle 72 W con Central Park. Naturalmente su sombrío y siniestro interior fue recreado minuciosamente en un plató de Los Angeles.

Polanski se volcó en el rodaje. Parecía un duendecillo exigente que era capaz de interpretar todos y cada uno de los papeles de los personajes para exigir de ellos todo lo mejor. Era obsesivo con las tomas, que repetía una y otra vez. Rodando exteriores en Nueva York, en una escena en la que Mia Farrow con aspecto de mujer embarazada busca desesperadamente un teléfono huyendo del diabólico doctor que la atiende, tenía que cruzar una calle, muy transitada por los coches. Polanski le dijo que cruzara sin esperar a que el semáforo se pusiese en verde. La actriz le contestó aterrada que no podía hacer tal cosa, pero el "cabroncete" de Polanski le contestó que no se preocupara, que nadie sería capaz de atropellar a una mujer embarazada. Los que no estábamos allí no sabemos si Mía Farrow le hizo caso al director.

La película se disparó un poco sobre el presupuesto inicial, pero las ganancias se multiplicaron astronómicamente, porque de los dos millones trescientos mil dólares que fue el costo final los resultados alcanzaron a los casi ciento veinte millones.

El estreno de "Rosemary's Baby" tuvo lugar el día 12 de Junio de 1968. Las colas para adquirir las entradas eran kilomètricas tanto en Londres como en Los Angeles o Nueva York. El eslogan de la publicidad era absolutamente ingenioso: "!Recen por el hijo de Rosemary!".
La atmósfera política de América estaba turbia y revuelta. Solo cinco días antes el senador Robert Kennedy habçia caído abatido por las balas de Sirhan y las protestas por la guerra de Vietnam se extendía como una mancha de aceite por todo el pais. Pero la peor nube negra aun no había asomado al horizonte del director polaco. Sería en agosto del año siguiente cuando la matanza de Cielo Drive marcaría para siempre la vida de Roman Polanski.

8 comments:

DECKARD said...

Bonito repaso por una de mis pelis favoritas, qué mítica.

Yo también mencionaría la sensacional banda sonora del también polaco Krysztof (seguro que me he dejado alguna consonante por el cámino) Komeda. La nana que interpreta la misma Mia Farrow pone los pelos de punta.

Ah, le recomiendo, si es que no lo ha visto ya, el documental "El chico que conquistó Hollywood", sobre la vida y obra de Robert Evans y narrado por él mismo. Como es de suponer "Rosemary's Baby" ocupa un capítulo destacado.

Un saludo!

ANRO said...

Llevas toda la razón debí de haber dedicado un párrafo a la maravillosa labor musical de Krzysztof Komeda en esta película.
Lo cierto es que Komeda fué un gran músico de jazz y autor de las bandas sonoras de las primeras películas de Polanski; "Cuchillo en el Agua", "Cul de Sac", "Repulsión", "El baile de los Vampiros" y obviamente, "La semilla del diablo".
Komeda murió prematuramente en 1969 a consecuencia de un accidente.
Robert Evans es una figura destacadísima en la producción cinematrográfica de Hollywood. Tengo en cocina un artículo sobre este hombre, sobre el que me estoy documentando exhaustivamente.
Un abrazote.

FATHER_CAPRIO said...

¿Que se puede decir de Polanski? Tanto de lo cinematográfico como de lo personal (si es que pueden deslindarse ambas cosas) se ha dicho absolutamente todo.

En mi opinión es un excelente realizador. Un europeo comprometido con esta cultura del viejo continente, pero al mismo tiempo un explorador de nuevas trayectorias.

En los últimos tiempos he revisionado muchos de sus trabajos. Desde aquella opera prima, adelanto de muchas tardes de gloria, que se llamó El cuchillo en el agua, hasta Oliver Twist pasando por Chinatown o El pianista.

Me queda mucho por ver y revisar pero esta Semilla del diablo es imprescindible. Con ella se inicia una época de cine con temáticas religiosas conflictivas.

Aquella semilla es hoy un Anticristo. Y concluyo, que me estoy pasando tres pueblos: El cine ha evolucionado pero ¿Lo ha hecho la sociedad "alegre y confiada"?

Un abrazo.

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) said...

Muy buen post de esta obra imperecedera. Cuántos rumores y leyendas alrededor de esta película de un director maldito.
Saludos

ANRO said...

Nada de pasarte Father. Lo realmente bueno de los posts son los comentarios de ustedes. Polanski es un tipejo que ha dado al cine grandes momentos y su obra tiene un trasfondo que daría lugar a grandes discusiones. En verdad tenía preparado un post que englobaba su obra "maldita": "Rosemary's Baby","Repulsión" y "El quimèrico inquilino"...otro día será.
Un abrazote.

ANRO said...

Crowley me hubiera gustado alargarme más, porque quedaban muchísimas cosas interesantes por comentar, sobre todo la relación que Polanski tuvo con Robert Evans, que apunta Deckard, pero no siempre tenemos todo el tiempo del mundo y obviamente tenemos otras obligaciones que cumplir.
Un abrazote.

Josep said...

Esa gran película quedará, para siempre, unida a dos grandes verdades:

La maldición del Edificio Dakota, y

La Gran Estupidez de los traductores de títulos al español, porque nunca jamás se ha visto spoiler tan grande ni tan estúpido como contar el final en el propio título.

Un abrazo.

ANRO said...

¡Pobre edificio Dakota!...pero algo debe tener teniendo en cuenta que John Lennon murió juntito a él. Cuando el año pasado lo visité noté cierto escalofrío....¡uno se condiciona!
Sin duda que "La semilla del demonio" es un título fatal, pero los distribuidores españoles creerían que "El niño de Rosemary" no decía gran cosa...y en cierta forma llevaban razón. Mucha gente fue a verla por el morbo del título. Tal vez hubiera estado mejor "Cuando Rosemary tuvo deseos de tener un hijo y el demonio se metió por medio como el espíritu santo con Maria"...en fin
Un abrazote.