Saturday, March 29, 2008

J.M.CAIN-EL CARTERO Y VISCONTI


Conectando con mi compañera Hildy, y enlazando con el tema central de este blog, voy a escribir sobre una obra poco conocida del director italiano, cuyo guión está basado en la célebre novela de James M.Cain "El Cartero siempre llama dos veces".

El Conde de Modrone, conocido en el arte cinematográfico como Luchino Visconti, es un director admirable que ha dejado un bagaje fílmico de considerable importancia (eso lo sabe muy bien nuestra querida colega Alicia, quien ya ha tratado a esta figura, con su habitual elegancia literaria, en su sección de LA LINTERNA MAGICA).

Probablemente, en el futuro, cuando termine mi recorrido por la vida y la obra de Howard Hawks, intente algo parecido con este fascinante maestro del cine.

El hecho que me ha movido a escribir este post ha sido el nuevo visionado de la ópera prima de Visconti: OSSESSIONE.
Como más de uno sabrá, esta película está basada en la novela de James M.Cain "El Cartero siempre llama dos veces". No era la primera vez que este texto era llevado al cine. Existe una versión de 1939 dirigida por Pierre Chenal (que desconozco) y las dos posteriores a "Ossessione", la de Tay Garnett (1946) y la de Bob Rafelson (1981).

El año de la realización de la película, 1943, no era precisamente tiempo de bonanza, así que las imágenes filmadas por el director irrumpieron en las pantallas como una tremenda provocación. Aunque a lo la largo de la película no hay alusión alguna a la política que regía los destinos de Italia en aquella época, el film fué calificado de subversivo. Parece ser que el propio Duce tuvo palabras más que violentas para todos los que habían intervenido en la película, a los que calificó de no italianos.
El texto de M.Cain siempre ha resultado polémico en la pantalla y ha causado malestar en los censores de aquí y acullá. Hay que reconocer que el escritor se esmeró en la turbiedad de los persojes y situaciones de la novela.
El film de Visconti sufrió mutilaciones y y prohibiciones de todo tipo. Uno de los hechos más desgraciados es que hoy no podemos gozar de la pureza y el brillo de la fotografía, debida a Aldo Toti y a Domenico Scala, porque los negativos originales fueron destruídos.
Muchos eruditos de cine discuten hoy si Visconti puso la primera letra del Neorrealismo con esta pelicula. O si por el contrario quiso hacer un alegato, para ser leido entre líneas, en contra del triunfalismo fascista, o bien, por otra parte, un gran melodrama de amores malditos.
Al margen de estas discusiones, yo opino, que el film, aunque enmarcado en un ambiente proletario, lleva las señas del melodrama operístico, que siempre, en toda su obra, fue el sello viscontiano.
Para ser la primera incursión que el italiano hacía en la dirección, la película tiene una narrativa brillante en la que hay momentos verdaderamente geniales. Hay una escena en la que Gino (Massimo Girotti) y Giovanna (Clara Calamai) están fundidos en un tórrido abrazo. La cámara acaricia la pasión de ambos amantes. Poco a poco el foco se desplaza hacia el espejo del armario donde los dos se reflejan. De golpe, la puerta del mueble se abre y vemos las ropas colgadas del marido de Giovanna, que se interponen como un dique sobre el amor culpable.

Otra escena, en la que Visconti deja notar su amor por la ópera, tiene un carácter simbólico. Giuseppe Bragana(Juan de Landa) esposo de Giovanna, tararea un fragmento de "La Traviatta", mientras está sentado a la mesa, junto a su mujer y Bruno.

El papel de Giovanna iba a ser interpretado por Anna Magnani, pero ésta tuvo que rechazarlo porque estaba embarazada. El actor Juan de Landa, que interpreta aBraga, era español, de filiación falangista, quien ya había trabajado en el cine nacional en varias películas de exaltación patriótica. Se hizo un lugar en el cine italiano a partir de "Ossessione".

Para cualquier cinéfilo que se precie (y que tal vez tenga arrinconado a este inmenso artista) puede dar comienzo a una revisión de su obra con este título que no es fácil de conseguir, pero ya se sabe que en este medio donde nos comunicamos nada es imposible.

6 comments:

alicia said...

Si vas a dedicarle a Visconti un recorrido como el que has hecho con Hawks, ya sabes que cuentas con una lectora segura. Creo que muy, muy pocas veces puede hablarse de una adaptación literaria que haya tenido tanta calidad como las tres que se han hecho de El cartero siempre llama dos veces. Tanto la de Garnett, como la de Visconti o Raffelson son magníficas; una puede gustar mas que las otras, pero asimismo son muy distintas. Totalmente de acuerdo con las escenas que mencionas. Sin duda Ossessione fue decisiva para el neorrealismo, aunque Visconti luego demostró que era mucho mas que eso

anro said...

Yo sabía que Visconti está en la línea de tus gustos cinematográficos. Precisamente, de ahí el post, acabo de recibir varios tomos sobre el director y su obra, obviamente de ese inmenso almacén en el que muchos nos dejamos casi todo el sueldo.
De momento continuo con Hawks, del que aun queda lo mejor,¡espero¡
Un abrazote.

Josep said...

Me vais a matar entre todos. A ver de donde saco yo el tiempo para ver esos descubrimientos que continuamente ofrecéis, porque esta no la he visto y siendo una trilogía, me queda el taburete incompleto. Habrá que ponerse la pilas y jugar más a la lotería... :-)

Ahora sólo falta el comentario literario de la novela, que tengo por ahí arrinconada desde hace tiempo, para rematar.

Un abrazo.

anro said...

Cierto Josep, nos falta tiempo y encima te voy a aconsejar otra cosa. El sábado ví una gran película en el cine "La noche es nuestra". es CINE NEGRO con mayúsculas, en la mejor línea. Me impresionó de verdad.
No te la pierdas.

DECKARD said...

Pues esta no la he visto, pero Visconti me parece uno de los grandes y el relato de M. Cain ha dado lugar a grandes películas. Por cierto, debo ser de los pocos que prefiere la versión de Bob Rafelson a la clásica de Garnett.

Un saludo!

anro said...

A mí también me gusta mucho la versión de Rafelson. Garnett tenía en contra la censura que imperaba en los estudios. Sin embargo sus personajes rezuman sexo por todas partes, en especial la Turner con sus famosos jerseis.
La versión de Visconti es muy diferente, sus personajes son mediterráneos al cien por cien y el director tiñe de pasión la sordidez y mezquindad de los personajes originales.
Un abrazote