Wednesday, November 11, 2009

LA CAIDA DE LA GRAN GALAXIA

Me vais a perdonar, especialmente tú amigo Josep, que mezcle las churras con las merinas y haga un pequeño paréntesis para glosar al humilde que humilla al fuerte. Es toda una historia cinematográfica, aunque sea futbolera.
Unos chiquitos de barrio, que no tienen una plantilla para dos eventos, se enfrentan al gigante galáctico y con solo ilusión, empuje, y deportividad (ojo a esta palabra olvidada) le descolocan y lo descuelgan de la Copa del Rey.
Amigos míos ¡qué poco vale el dinero (los cientos de millones de las antiguas pesetas) si no eres un humilde luchador que entusiasme a sus gentes.
El Madrid se merece lo que le ha pasado. Anoche veía la expresión del público seguidor y veía las caras ilusionadas de los deportivos alcorconenses y en el fondo de mi corazón daba gracias de que el verdadero deporte fuera lo más importante para los muchachos vencedores.
Aunque se que muchos de vosotros habreis visto el partido no está de más ver este trozito. Vuelvo a pedir perdón, pero la ocasión y el evento venían al pelo

Y mañana hablaremos de cine.

16 comments:

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) said...

Yo aún me estoy riendo. No se puede ser tan prepotente y pensar que todos los males endemicos se solucionan a golpe de talonario, porque no es así. Hay que trabajar muy duro para lograr cualquier cosa en la vida y en el fútbol, no podía ser de otra manera.
Voy a ver el video otra vez, que se me ha olvidado jejeje

marcbranches said...

Hale, a hurgar en la herida, venga a meter el dedo del florentino ajeno. La verdad es que parece mentira que el Madrid se denomine "Real", con las veces que la ha cagado en la Copa de su Majestad... desde luego, el fútbol es el deporte más comunista (sacando el tema de cierto aniversario), por igualitario, del mundo: cualquiera le puede ganar a cualquiera en un momento dado (que diría el seleccionador catalán). Saludos.

mi nombre es alma said...

He de confesar aquí (como si esto fuera una reunión de futboleros anónimos) que me gusta el futbol y que por herencia de mi padre (porque esto se hereda sin posibilidad de rechazar lo heredado) soy seguidora del Valencia que ayer casi la palma contra el inquebrantable Alcoyano. Menos mal que la super derrota del Madrid casi ha tapado la casi derrota del Valencia. La verdad es que lo del futbol da para toda una demostración filosófica y sociológica, no se si para la poesía, aunque creo recordar qeu Benedetti escribió algo muy hermoso sobre el futbol, lo buscaré.

Un abrazo

Josep said...

Iba a ver el vídeo, Antonio, cuando he recordado que sólo hubo un gol en ese partido, así que me lo ahorro. Ya lo ví en las noticias. Ya sé que me comprendes y me perdonas.

De lo principal, tampoco es tan nuevo: David venció a Goliath con una piedrecita, según dicen.

Eso sí: hoy me he partido el pecho con algún que otro merengue, que los hay, incluso en mi pueblo.... jajajaja....

Un abrazo.

J.A. Pérez said...

Siempre da gusto ver al pez pequeño merendándose al grande. Y no porque sea el Madrid... al contrario. Me da igual que sea el Barça, el Atlético, el Valencia... Ver un golpe de alegría en teóricamente inferior siempre es un gustazo.

Claro que a esto se le añade que el Madrid y Florentino se están ganando la antipatía general por gastarse lo que ninguno de nosotros veremos en nuestra asquerosa vida de currantes en fichar por una millonada a un grupo de tíos que lo único que hacen en la vida es pegarle patadas a una pelota.

Un abrazo!!

ANRO said...

En el video se ven las mejores jugadas, que no precisamente son del galáctico Madrid.
Era patética la foto del Kaka tumbado en la hierba ¿Donde coño están los millones de las patas de ese individuo?
Estoy seguro, Crowley de que media España se ha reido a gusto con esta fazaña gloriosa.
Un abrazote.

ANRO said...

ojala, Marcbranches se pudiera meter más la daga a ese individuo. Nunca me ha gustado el REal, primero por sus quiebros franquistas y luego por sus ínfulas reales.
No tengo nada contra ninguno de los muchachos que forman este equipo, pero varias lecciones de humildad y bajarse de los reales les pondría en la tierra y no en otra galaxia.
Un abrazote.

ANRO said...

Me alegro muchísimo por tu Valencia, Alma, pero al menos en ese equipo siempre ha habida una coherencia de equipo, y eso ya es más que suficiente para valorarlo.
Respecto a la poesía en el fútbol ya lo creo que la hay. Es una poesía épica, al estilo de los antiguos clásicos. Cuando "La Roja" jugó con aquel ímpetu, haciendo aquellos malabarismos baloneros, entramando piernas y bordando pases aquellos chicos estaban haciendo poesía.
Sería muy interesante que encontraras lo de Benedetti. Pásamelo si puedes.
Un abrazote.

ANRO said...

No Josep, tú eres el que tienes que perdonarme. Pero no tenía más remedio que encabezar el pequeño comentario con el escudo del Alcorcón.
Te has perdido unos momentos muy buenos con el video, pero si no te gusta mucho el fútbol pues nada.
Estoy seguro de que te carcajeaste con los merengues de tu pueblo. ¡Que tomen ajo y perejil y no sean tontos y se pasen al BarÇa que es lo que tienen que hacer, que ese sí es un equipo de postín y no estos faranduleros!
Un abrazote

ANRO said...

Estamos todos de acuerdo J.A., pero este caso ha clamado al cielo desde que se anunciaron aquellos fichajes de escándalo.
En este caso concreto me alegro enormemente que los reales hayan tenido este tropiezo y más que les venga. Se lo tienen bien merecido. Punto.
Un abrazote.

FATHER_CAPRIO said...

Has sido valiente Antonio. El futbol es siempre un tema complicado. Sin embargo lo has hecho con tacto y eso me ha animado a escribir algo al respecto. Lo he hecho en mi página "vitalista":

http://mibarcomiredylaarena.blogspot.com/2009/11/sin-huevos-no-hay-paraiso.html

Ahí me confieso. Espero te guste.

ANRO said...

Gracias, Father, intento no pasarme de la raya, aunque en esta ocasión estaba justificado. Para allá voy.
Un abrazote

Manuel Márquez said...

Me parece fenomenal, compa Antonio, que dediques una reseña a evento tan señalado y destacado, y que no puede dejar de ilusionar a cualquiera que sea mínimamente "furgolero". Pero sin ánimo de querer echar jarros de agua fría, y aún reconociendo lo hermoso y de justicia poética del episodio, yo no quiero perder la perspectiva de que esto no deja de ser una anécdota, y que, al fin y a la postre, el que terminará luchando por los títulos gordos y copando los titulares de prensa será uno, y aquel de cuyo nombre no se acordará ni dios de aquí a... ¿pongamos Navidad, o igual me estoy yendo de largo...? será otro. Y ya sabemos a quién le toca cada papel, ¿no...? En fin...

Un fuerte abrazo.

ANRO said...

Llevas razón Manolo, al final va a ser que el grande se lleve el gato al agua, pero el momento fue mágico ¿o no?
Un abrazote.

mi nombre es alma said...

El césped según Mario Benedetti:

El césped. Desde la tribuna es un tapete verde. Liso, regular, aterciopelado, estimulante. Desde la tribuna quizá crean que, con semejante alfombra, es imposible errar un gol y mucho menos errar un pase. Los jugadores corren como sobre patines o como figuras de ballet. Quien es derrumbado cae seguramente sobre un colchón de plumas, y si se toma, doliéndose, un tobillo, es porque el gesto forma parte de una pantomima mayor. Además, cobran mucho dinero simplemente por divertirse, por abrazarse y treparse unos sobre otros cuando el que queda bajo ese sudoroso conglomerado hizo el gol decisivo. O no decisivo, es lo mismo. Lo bueno es treparse unos sobre otros mientras los rivales regresan a sus puestos, taciturnos, amargos, cabizbajos, cada uno con su barata soledad a cuestas. Desde la tribuna es tan disfrutable el racimo humano de los vencedores como el drama particular de cada vencido. Por supuesto, ciertos avispados espectadores siempre saben cómo hacer la jugada maestra y no acaban de explicarse, y sobre todo de explicarlo a sus vecinos, por qué este o aquel jugador no logra hacerla. Y cuando el árbitro sanciona el penal, el espectador avispado también intuye hacia qué lado irá el tiro, y un segundo después, cuando el balón brinca ya en las redes, no alcanza a comprender cómo el golero no lo supo. O acaso sí lo supo y con toda deliberación se arrojó al otro palo, en un alarde de masoquismo o venalidad o estupidez congénita. Desde la tribuna es tan fácil. Se conoce la historia y la prehistoria. O sea que se poseen elementos suficientes como para comparar la inexpugnable eficacia de aquel zaguero olímpico con la torpeza del patadura actual, que no acierta nunca y es esquivado una y mil veces. Recuerdo borroso de una época en que había un centre-half y un centre-forward, cada uno bien plantado en su comarca propia y capaz de distribuir el juego en serio y no jugando a jugar, como ahora, ¿no? El espectador veterano sabe que cuando el fútbol se convirtió en balompié y la ball en pelota y el dribbling en finta y el centre-half en volante y el centre-forward en alma en pena, todo se vino abajo y ésa es la explicación de que muchos lleven al estadio sus radios a transistores, ya que al menos quienes relatan el partido ponen un poco de emoción en las estupendas jugadas que imaginan. Bueno, para eso les pagan, ¿verdad? Para imaginar estupendas jugadas y está bien. Por eso, cuando alguien ha hecho un gol y después de los abrazos y pirámides humanas el juego se reanuda, el locutor idóneo sigue colgado de la “o” de su gooooooool, que en realidad es una jugada suya, subjetiva, personal, y no exactamente del delantero que se limitó a empujar con la frente un centro que, entre todas las otras, eligió su cabeza. Y cuando el locutor idóneo llega por fin al desenlace de la “ele” final de su gooooooool privado, ya el árbitro ha señalado un orsai que favorece, ¿por qué no?, al locatario.


Un abrazo

ANRO said...

Gen santa, Alma! ¡qué discurso futbolero te has marcado! Todos mis respetos y toda mi más sincera admiración.

Cuando era niño, domingo sí y domingo no ibamos al fútbol y nuestro sitio predilecto era tras la portería. Entonces los campos no eran ese tapiz verde aterciopelado que dices y los únicos partidos que podías oir por la radio eran los de la cabeza de serie.
Uno era humilde y pobrito y nuestra emoción se centraba en un modesto Real Jaén.
De golpe, aquel equipo modesto subió a primera división gracias a un muchacho vasco llamado Arregui.
Los crios teníamos una locura terrible con aquel jugador al que podías ver tomando una cervecita en La Carrera. Enseguida se corríala voz y toda la panda corría a que nos firmara una foto.
El atendía a todos.
En el colegio jugábamos con un balón "de reglamento" que era para todos....El goce del fútbol era puramente deportivo y las "figuras" eran deportistas no "futbolero de nómina millonaria".

Llevas razón en que hoy ese "gooooool" interminable de los estupendos comentaristas hace mucho más imaginativas las jugadas de un juego vibrante y por que nó, sumamente divertido.

En fin, Alma, tras tu apasionado rojo, vibra el nostálgico blanco de amante futbolera.
Un abrazote