Monday, October 13, 2008

SUEÑOS DE UN COCINERO



Ese individuo, haciendo frente al viento, en el landscape del sur de Inglaterra, es myself en los tiempos dorados, luciendo espesa cabellera negra, barba cerrada de progre y con la cabeza repleta de razón, no siempre razonable.
Todos expelemos un pelín de ego (en ocasiones superego) escritorzuelo cuando agarramos con furia visigoda el teclado y nos zambullimos en el mar proceloso del bloguerío. En el fondo, yo no creo que esto sea algo censurable, al contrario, en ocasiones puede ser un ejercicio de humildad, porque te puedes encontrar con alguien que te de un varapalo y ponga tus ínfulas literarias en el lugar que corresponde.

Hoy quiero hablar de mí mismo, por ello adelanté lo del ego. Naturalmente no me voy a apartar del tema principal de este blog, que es el cine. Lo que ocurre es que en este post, el cine aparece de forma tangencial y como escurriéndose en mi propia persona.


Corrían los años setenta. El que ésto cuenta era conocido por Tony, cocinero de profesión en un exclusivo restaurante de Londres, ubicado en el número 27 de Devonshire St., llamado Odin's en honor al dios de las leyendas vikingas, y cuya foto pueden ver reproducida.(Acabo de comprobar en Google que el restaurante en cuestión sigue funcionando, pero sin la categoría que tuvo antaño)

Tony, pongámoslo en tercera persona, había logrado auparse, por méritos propios, a la categoría de ayudante del Chef. Esto podría calificarse de hazaña, ya que el establecimiento era feudo irlandés. Nuestro hombre se movía con bastante soltura ayudando a preparar platos preciosos tales como; un estupendo lomo de cerdo relleno de nueces y dátiles a la salsa de Madeira o Pato asado con salsa de naranja amarga, por poner algún ejemplo.
El Odins era un local de moda. La mayoría de las noches, muchas de las comandas venían señaladas con las letras VIP. Este hecho se debía principalmente a que uno de los principales accionistas del local era, por entonces, el actor Michael Caine. En ocasiones, el muchacho español y el cheff Micheál, cuando finalizaba la jornada nocturna, subían a la sala principal para saludar a personajes del cine tales como Sir Alec Guinnes, la por entonces popular Glenda Jackson o Peter O'Toole.
Pero el más asiduo al Odin's era el prestigioso pintor David Hookcney, quien acompañado de sus guapos muchachos solía pedir las delicatesen que se cocinaban en el local. En esas ocasiones, era el propio Peter Langan, copropietario y cheff de honor, el que descendía a los fogones y preparaba una receta de su propia creación.



He aquí al magnífico Peter en su propia salsa, es decir con el "florero" en la mano. (Reproduzco un dibujo del pintor Hoockney en lámina, de tirada exclusiva, que se regalaba a los clientes importantes del restaurante).
Tony, el muchacho, gozaba de cierto vínculo amistoso con el círculo matrimonial del boss. Aquella atmósfera mimosa(que por cierto terminó muy mal, pero eso es otra historia) insufló no se que tipo de aires al españolito, que se creyó alguien, cuando no era nada más que un aprendiz de cocinero. El punto álgido de gloria, y naturalmente de su posterior caída ocurrió poco tiempo después.

Se llevaron, por entonces, una seria de pruebas fotográficas para una campaña publicitaria llamada "The biggest smiles of the world". El careto (sin la barba, pero sí con bigote panchovillista) y españolísimo por los cuatro costados de Tony, tocado con el inmaculado traje de cocinero y un petulante sombrero, tuvo un gran éxito. Su foto, de forma individual o con el grupo de los doce, se vió en numerosos locales hoteleros y en pubs de categoría. Pero el vértigo de la pompa llegó a cotas altísimas cuando el muchacho vió su sonriente faz nada menos que en un anuncio a toda página en el Sunday Times (Creo que tambièn se publicó en otros diarios).
Mis compañeros de vivienda, en Taybridge Rd., se quedaron con la boca abierta. Yolanda, no se si de cachondeo o desde su sinceridad gallega se colgó con lo siguiente.
- ¡Ale, qué bueno, Tony! Seguro que te llaman para modelo o algo así.

Los sueños de Tony se desbocaron aquella noche. Se veía rodeado de focos y dándose a la buena vida. Naturalmente a la mañana siguiente (le tocaba turno de día) se levantó perezoso como todos los días, se despidió de su chica con un beso y se fué a currar. El día era gris y lluvioso. Tomó el Undergroud en Clapham Common, y haciendo los transbordos correspondientes llegó hasta Baker Street.
Una vez se hubo cambiado de ropa pasó por la oficina, donde la mujer de Peter andaba siempre entre papeles.
- Tony, ayer tarde llamaron por teléfono preguntando por tí.- le dijo un poco extrañada.
El españolito se quedó descolocado porque no tenía idea de quién podría llamarle al trabajo. Algo no cuadraba.
- Dijo que había visto tu foto y como no sabía donde dirigirse decidió llamarte aquí. Sugirió que si no te importaba le diera tu teléfono particular y que se pondrían en contacto contigo.

¡No podía creer lo que estaba diciéndole Margaret! ¿Era posible que los sueños no fueran tales al fin y al cabo?.
Aquella mañana Tony no pudo concentrarse en el trabajo, lo que le valió no pocos "fucking" de Micheál, cuyo genio se disparaba a la mínima. Para colmo de males aquel martes el restaurante se llenó por completo y las comandas iban y venian sin parar. El maitre devolvió un souflé de espinacas porque se había mandado en malas condiciones; el arroz que acompañaba a un steak en su jugo no se había cocido lo suficiente....pero la jornada terminó sin mayores consecuencias y parte del equipo pudo salir al traspatio a fumar un cigarrillo.
Micheál había recuperado su buen humor irlandés e incluso permitió a la partida un pequeño trago de birra.
Como ya se había quedado con el cuento de la llamada dijo muy cachondo.


-" Fucking "Tony, dicen que te vas a los estudios de cine ¿es cierto?. Vas a tener que ponerle tacos a los zapatos je, je, je, porque tú de estatura vas un poco corto. Aunque ahí teneis- dijo al resto de la partida- al Hoffman ese, que mide metro y medio, y se come a todo Hollywood.
- Corta el rollo Micheál - le contestó Tony un tanto amostazado- quién coño ha hablado de cine ni otras jodidas gaitas. Solo ha sido una llamada y no tengo ni puta idea de lo que el tipo va a decirme.
- Pues entonces ¿para qué te iban a llamar Tony?- terció Jo, un rubito que siempre hablaba susurrando y se encargaba de los entrantes- Te publican una foto, no luces mal, eso es cierto, y despues te llaman para un asunto .....o a lo mejor es para algo raro ja,ja, ja.
- Sois todos unos perfectos cabrones- saltó Tony francamente indignado.

En el camino de vuelta Tony no dejaba de preguntarse si no estaba sacando las cosas de quicio. Cierta vocecilla interna le frenaba de su inicial entusiasmo.
Hacia las seis de la tarde llegó a Taybridge Road. Ni Yolanda, ni John, ni Carla. La casa estaba totalmente en tinieblas. Subió a su cuarto y cuando llegó al rellano sonó el primer timbrazo del teléfono. Tony sintió una sacudida. Bajó precipitadamente al piso inferior.
- Dígame- preguntó ocultando su ansiedad.
- Le habla Leo Shankland de la Compañía de Seguros X.......

La conversación duró pocos minutos. Tony se sentó despues de colgar el teléfono y en mitad de la oscuridad comenzó a reir. Se reía de su propia estupidez y de la estúpida propuesta que le habían hecho. Utilizar su nombre. unido al "The Biggest.....et " encabezando una propuesta de seguros para emigrantes. Naturalmente Tony se negó.
Poco después se encendió una luz . Carla apareció en el umbral. Tony se levantó y con una enorme sonrisa (The biggest) abrazó a la chica que también sonreía de forma expléndida.

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A esta historia se le puede aplicar la frase del escritor inglés L.P. Hartley que dice: "El pasado es como un pais extraño. Ellos hacen allí las cosas de forma diferente".

Tengo que concluir diciendo que pasado un tiempo tuve un gran enfrentamiento con Peter Lagman de resultas del cual fuí despedido del Odins. Aquello provocó una pequeña catástrofe en mi vida, de la cual salí a flote, no sin dificultades.

La peor parte fue para el pobre Peter. Una noche en la que bebió más de la cuenta intentó pegar fuego a su propia casa. Murió a consecuencia de ello. Mi recuerdo para los buenos tiempos que me proporcionó el trabajar para él.

Tengo que apuntar que por aquellas casualidades del bloguerío, nuestra amiga Alicia, con su blog dedicado a "El Mensajero" de Joseph Losey despertó otra historia relacionada con ésta película. Dicha historia tiene cierta continuación con ésta, así que trataré de narrarla en próximos días.

4 comments:

Josep said...

Hay tipos con una vida que daría para una novela o por lo menos, para un conjunto de relatos cortos.
Si este es el primero, me apunto a la serie.
Un abrazo.

p.d.: no quisera ser maleducado, pero me da en la nariz que hay pendiente la continuación de algo.... ¿o no? ;->

anro said...

Lo que ocurre es que se juntaron una serie de circunstancias y un poco la casualidad.

No señor,no es usted un maleducado en absoluto. Soy yo el que tiene que asumir responsabilidades.

Prometo que antes del fin de semana me pongo en la labor.

Un abrazote.

alicia said...

Me ha encantado la historia, Anro, y ha servido perfectamente para abrir boca para la continuación... porque si no te habías dado cuenta queremos más

anro said...

Procuraré estar a la altura de las circunstancias.
En cierto modo, Alicia, tú, con tu comentario sobre "El Mensajero" has dado pie a que continue.
Un abrazote.